Suspenden la búsqueda de cadáveres de apocalípticos
Kyata, Uganda, AFP
La policía ugandesa decidió «suspender temporalmente» la exhumación de nuevas víctimas de la secta apocalíptica la «Restauración de los Diez Mandamientos de Dios», tras el hallazgo de unos 800 cadáveres, declaró este viernes a la AFP el portavoz policial Eric Naigambi.
Contactado telefónicamente en Mbarara (sudoeste), el portavoz dijo que «a partir de ahora vamos a proteger los lugares» donde se han encontrado fosas comunes y «reanudaremos las exhumaciones cuando tengamos el material adecuado para cavar, examinar y enterrar a las víctimas».
Aclaró que «vamos a seguir con la búsqueda de lugares sospechosos».
Indicó que este viernes los policías partieron nuevamente hacia Kanungu (sudoeste), donde el 17 de marzo unos 400 adeptos de la secta, según una estimación policial, murieron inmolados en el incendio de su iglesia.
El jueves la policía descubrió una quinta fosa común en un terreno perteneciente a otro seguidor de la secta.
De la fosa común encontrada el jueves en Rushojwa, 35 km al noreste de Kanungu, se rescataron 81 cadáveres, entre ellos los de 44 niños.
Una serie de regalos entregados a funcionarios e informes no transmitidos permitieron durante años que la secta prosiguira con total impunidad sus actividades.
El movimiento dirigido por Joseph Kibwetere y Credonia Mwerinde, fue registrado legalmente como Organización No Gubernamental desde su creación en Kanungu (suroeste) en 1989.
La secta se presentaba entonces como una asociación católica «renovadora» pero permaneciendo dentro de la Iglesia Católica, explicó a la AFP Paul Ikasire, sacerdote católico de Rugazi (suroeste), que se incorporó a la secta en 1990, pero se retiró de la misma en 1994.
«Durante el tiempo en que formé parte de ella, jamás hubo violencia ni privaciones. Pero, en 1993, las cosas empezaron a andar mal, ya no era la religión del Papa, de Cristo, no respetaban ni siquiera los Diez Mandamientos e imponía cosas que la Iglesia Católica no prevé», explicó.
Después de que el padre Ikasire se retiró de la organización, Kibwetere se radicalizó y rechazó abiertamente la pertenencia de su grupo al catolicismo.
«La hermana» Credonia fue imponiendo reglas cada vez más severas, afirmando que la Virgen y su hijo se le aparecían regularmente. Entre las nuevas reglas apareció la obligación de los adeptos de vender todos sus bienes en beneficio de la secta.
Según el diario New Vision, Kibwetere tenía la costumbre de invitar regularmente a los ediles y altos funcionarios locales desde 1998 y les distribuía valiosos regalos, entre los cuales cabezas de ganado.
El jueves, la policía anunció la detención de uno de esos funcionarios, el reverendo Amooti Mutazindwa, responsable de la administración de Kanungu, sospechoso de haber hecho desaparecer un informe sobre la secta.
El presidente Yoweri Museveni reconoció que los servicios de inteligencia escribieron informes sobre las actividades «peligrosas» de la secta, pero que funcionarios locales no hicieron ningún caso de los mismos y no los transmitieron.
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