Una afirma que fue ejecutado por los secuestradores y la otra que se pidió un rescate millonario

Versiones contradictorias sobre la suerte de periodista de EEUU

Daniel Pearl, de 38 años, periodista del diario estadounidense Wall Street Journal, desapareció el 23 de enero en Karachi (sur de Pakistán).

En un comunicado lacónico, difundido ayer viernes en Nueva York, el Wall Street Journal indicó: «Vimos las últimas informaciones divulgadas por algunos medios y tenemos la esperanza de que sean falsas».

Varios canales de televisión estadounidenses informaron ayer viernes que había sido enviado un mensaje de correo electrónico a algunos medios que anunciaba la ejecución del periodista por parte de sus secuestradores.

La Casa Blanca reaccionó poco después. «Vimos las informaciones de prensa. Pero no estamos en condiciones de confirmarlas», declaró el portavoz de la Casa Blanca Sean McCormack.

Un corresponsal de la cadena de televisión CNN en Karachi señaló, con el correo electrónico en sus manos, que no podía saberse por el momento si el mensaje era verdadero o no.

En el correo, los autores escribieron entre otras cosas: «Tenemos sed de la sangre de otro estadounidense».

Esas informaciones fueron difundidas unas horas después de que un interlocutor anónimo reclamara dos millones de dólares de rescate por la liberación del periodista, según una fuente policial paquistaní.

El desconocido dio un plazo de 36 horas para la entrega del dinero y también solicitó la liberación del ex embajador del régimen de los talibanes en Islamabad, Abdul Salam Zaif, que está en poder de las fuerzas estadounidenses, precisó la fuente.

La llamada anónima fue realizada al consulado estadounidense de Karachi (sur), indicó a la AFP un responsable de la policía paquistaní que pidió el anonimato.

No se brindó ningún detalle sobre la forma en la que debía ser entregado el rescate y el desconocido dijo que volvería a llamar.

«Tomamos esta llamada tan en serio como los correos electrónicos», declaró la fuente policial, refiriéndose a los mensajes enviados antes por los secuestradores del periodista.

Antes de ser secuestrado, Pearl había dicho a su esposa que se disponía a interrogar en Karachi a Mubarak Alí Shah Gilani, líder de un grupo radical islámico poco conocido, el Tanzim ul Fuqra, con sede en Lahore (este de Pakistán).

Pearl, corresponsal del diario en Bombay (India), investigaba sobre grupos que podrían estar vinculados con la red terrorista Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden, acusado de los atentados terroristas que causaron casi 3.000 muertos y desaparecidos el 11 de setiembre en Estados Unidos.

El secuestro fue reivindicado por un grupo hasta ahora desconocido que dijo llamarse Movimiento Nacional para la Restauración de la Soberanía Paquistaní.

En un mensaje enviado el miércoles por correo electrónico, los presuntos secuestradores amenazaron con matar al periodista en 24 horas si no eran satisfechas sus peticiones. Otro mensaje enviado el jueves, no firmado pero atribuido a los secuestradores, aplazaba 24 horas más el ultimátum, que expiró ayer viernes.

Los secuestradores exigieron a Estados Unidos que libere a los paquistaníes detenidos en Afganistán durante la campaña militar iniciada en octubre. Esa reivindicación no fue reiterada durante la llamada telefónica de ayer.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, anunció el jueves que Estados Unidos no cederá ante las exigencias de los secuestradores.

Entretanto, los servicios paquistaníes de seguridad y agentes del FBI interrogaron al hombre que debía entrevistarse con Pearl, Gilani, detenido el miércoles, pero no consiguieron datos importantes, según un alto responsable policial implicado en la investigación.

«No estuvimos en condiciones hasta ahora de encontrar indicios sustanciales sobre el lugar en el que se encuentra el periodista secuestrado», señaló a la AFP este responsable, que quiso permanecer en el anonimato.

En Washington, el presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que Estados Unidos hace todo lo posible junto con Pakistán para salvar al periodista. «Trabajamos con el gobierno paquistaní para evaluar todos los indicios posibles», declaró. *

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