Bush multiplica advertencias sobre riesgo de atentados en EEUU
El martes por la noche durante su discurso sobre el estado de la Nación ante el Congreso, el mandatario denunció la existencia de miles de «peligrosos asesinos, entrenados para matar de todas las maneras (…) repartidos en el mundo tal bombas de tiempo, listas para explotar sin previo anuncio».
Su advertencia fue seguida por las de varios miembros del equipo de Bush, como el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el jefe de la policía federal (FBI), Robert Mueller.
Para reforzar la validez de ese riesgo, las cadenas de televisión denunciaron amenazas terroristas específicas contra una o varias de las 103 centrales nucleares diseminadas en Estados Unidos, en base a documentos aparentemente encontrados por militares estadounidenses en Afganistán.
La información contenida en esos documentos, cuyas vigencia y validez aún no fueron confirmadas, no fue precisada ni hubo una prórroga del estado de alerta en todo el país.
El 4 de enero, las autoridades habían prolongado el estado de alerta contra el terrorismo hasta el 11 de marzo –seis meses después de los atentados del 11 de setiembre contra Washington y Nueva York– porque se mantenían «aún los elevados niveles» de amenaza.
«Esas advertencias son un poco desconcertantes», señaló el politólogo Thomas Mann de la Brookings Institution de Washington. «¿Están fundados en informaciones verdaderamente recientes?», se preguntó.
En ese entorno incierto, los estadounidenses se preparan para dos grandes eventos que no sólo van a movilizarlos, sino que complicarán la vida a los servicios de seguridad: el Superbowl del domingo próximo y los Juegos Olímpicos de invierno entre el 8 y 24 de febrero.
Durante un encuentro informal con la prensa el jueves en Washington, Mueller informó que miles de policías serán desplegados el domingo para la final del campeonato de fútbol americano en Nueva Orleans (sur) y luego en Salt Lake City (Utah, noroeste) para los juegos.
Pero las amenazas son aún poco precisas.
«Podría haber en Estados Unidos (individuos) entrenados por (la red extremista islámica) Al Qaeda, que podrían unirse con otros para perpetrar un ataque terrorista», declaró Mueller sin dar más detalles.
«Estamos haciendo todo lo que podemos para identificarlos», añadió.
Rumsfeld, igualmente evasivo acerca de las supuestas amenazas, aseguró que nuevos atentados «aún más mortíferos que los que sufrimos hace unos meses» acechan a los estadounidenses.
Esta cascada de advertencias, coincide con la decisión aún pendiente en el Congreso de votar la solicitud de Bush de aumentar en 48.000 millones de dólares el presupuesto militar para 2003.
Este incremento de los fondos para la secretaría de Defensa recuerda la que el Congreso aprobó al ex presidente Ronald Reagan (1980 y 1985) y, de ser votada, representará un aumento del 15% del presupuesto de Defensa en relación al de 2002, que fue de 318.000 millones de dólares.
Con más fondos, el Pentágono podría adquirir más armas de precisión, equipamiento militar robotizado –como los aviones no pilotados–, podría aumentar la inversión en el sistema de defensa antimisiles y prever un nuevo incremento en los salarios de los soldados.
Para Thomas Mann, no cabe duda que «la administración intentará en muchas ocasiones mantener a flote el apoyo de la opinión». *
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