Foro Social Mundial comenzó con debate sobre nuevo orden económico
Las primeras actividades oficiales de una cita contra la globalización neoliberal que se ha convertido en multitudinaria –los organizadores estiman que al menos 50.000 personas ya se han inscripto–, comenzaron (como se esperaba) con profundos cuestionamientos a los organismos financieros multilaterales, con el FMI a la cabeza.
«Las instituciones financieras internacionales (FMI y Banco Mundial) fueron incapaces de regular las crisis», señala la organización francesa Attac en un texto presentado este viernes, en el que propone redefinir las funciones de estos organismos.
El documento, presentado por el presidente del Consejo Científico de Attac, Dominique Plihon, plantea que los organismos de crédito deberían implementar la anulación de la deuda externa de los países más pobres y garantizar que estas naciones puedan protegerse de los movimientos especulativos.
Plihon señaló los «efectos devastadores» sobre la economía de los países, de las «olas» de entrada y salida de capitales, que pueden causar «importantes desequilibrios macroeconómicos». Destacó la dificultad de que las naciones en crisis se recuperen dada la presencia, «difícil de regular», de numerosos actores privados en los mercados.
Por ello el panel propuso aumentar el control sobre el flujo de capitales, como forma de devolver autonomía a los países.
Fernando Cardim, profesor de Macroeconomía de la Universidad Federal de Río de Janeiro, señaló que un mayor control sobre el movimiento de capitales permitiría que los países retomaran sus propias políticas económicas y tuvieran un mayor grado de autonomía, así como, dijo a la AFP, «regular el volumen y los términos del capital» que quieren.
El debate también se centró este viernes en el papel que le cabe a la Organización Mundial de Comercio (OMC); la mayoría de las propuestas tendieron a la supresión o entera reforma de la institución.
Esto «no ocurrirá sin un cambio en el equilibrio entre los países, y no solamente entre el Norte y el Sur, sino en particular, sin un cambio en nosotros mismos», destacó Dot Keet, representante sudafricana de Africa Trade Network.
El malayo Martin Kohr, de Third World Network, enfatizó que «la OMC no apoya el libre comercio, aunque obligó a los países pobres a abrir sus economías al liberalismo, sino que es un crisol de proteccionismo para los países ricos» que habían «prometido abrir también sus mercados y reducir la ayuda a sectores como la agricultura, pero no lo hicieron».
Plihon pidió equilibrar la participación de los países del Sur y del Norte en las instituciones multilaterales.
La legitimidad de la deuda externa de los países del sur fue cuestionada en el primer día de actividades del II FSM, que se abrió oficialmente el jueves con una multitudinaria marcha por la paz.
«Más pagamos, menos tenemos y más debemos», denunció el premio Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel.
El FSM creó un tribunal internacional para juzgar la pesada deuda externa de algunos países pobres, aunque el veredicto se conoce de antemano: se pedirá su anulación.
La cuestión de Argentina, sumida en una profunda crisis social, política y económica y desde hace cuatro años en recesión, planea con fuerza sobre el Foro.
Este viernes, al grito de «Argentina, la lucha no termina», unas cien personas invadieron el edificio central de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, sede del FSM.
«Un, dos, tres, cuatro, 5.000… la lucha de Argentina es también la de Brasil», cantó la sección brasileña de la marcha, que inicialmente protestaba contra parlamentarios franceses e italianos presentes en la mayor cita contra la globalización del planeta, a los que acusaba de apoyar la guerra de Estados Unidos en Afganistán. *
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