Esperan a Ruckauf para alejar al ex carapintada

El vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, aseguró que el ministro de Seguridad Aldo Rico dejará su cargo «sí o sí», pero no pudo precisar si por medio de una renuncia voluntaria o por un decreto del gobernador Carlos Ruckauf que está en los EEUU y no piensa en retornar antes del sábado.

Esta ambigüedad no hace más que revelar que Rico ha puesto condiciones a su inevitable salida, acaso vinculadas con el futuro de algunos cuadros policiales que le responden y que ha sido la base de la nueva reestructuración de ese cuerpo, al que Ruckauf puso en manos de un ex militar que lo menos que se le puede decir es que es «emocionalmente inestable».

Ayer llovieron los pronunciamientos críticos sobre la arenga que dio Rico el martes despues de una ceremonia policial de homenaje a los caídos en la lucha contra el crimen, donde atacó duramente a la Alianza y al periodismo, como si fueran los culpables de sus desgracias en la que se introdujo cuando quiso hacerle una operación de prensa al presidente Fernando de la Rúa para vincularlo con un matón.

Rico difundió inopinadamente una fotografía donde se mostraba a un sujeto de avería, ex conmilitón del «carapintada», como integrado a la escolta personal del Presidente. Se equivocó, como pudo demostrarlo el gobierno que se trataba de un oficial de la policía, pero no quedó claro porque Rico lanzó esa andanada contra de la Rúa que, con contradicciones, mantiene una buena relación con el gobernador Ruckauf.

La arenga de Rico el martes pareció destinada a condicionar su salida y a presionar al gobernador para que comience a prepararse para las presidenciales de 2003, donde el ex carapintada sueña con tener un papel destacado.

Otra vez la ley laboral

La Legislatura bonaerense, donde la Alianza tiene mayoría en las dos cámaras, hoy discutirá reclamarle a Ruckauf el relevo del ministro de Seguridad, lo que coloca al gobernador bajo una nueva presión que se agrega al desgaste que este hecho le ha generado.

No hay explicaciones entre los amigos del gobernador, porque demora tanto el relevo del conductor de la seguridad (y por ende de la policía) en un distrito donde el delito es amplio y la institución que debe reprimirla vuelve a los métodos ilegales para frenar los ilícitos, sin éxito.

El tema Rico le ha permitido al gobierno que exista un foco diferente al escenario controvertido que tienen en el Senado Nacional donde el peronismo, que es mayoría, se niega a tratar la media sanción de una controvertida Ley Laboral que para la Alianza será un instrumento contra la desocupación y para la CGT (dividida) permitirá rebajar los salarios.

Habría una intención del peronismo de no tratar la ley antes de las elecciones porteñas del 7 de mayo, que tienen trascendencia nacional. Supone la oposición que si de la Rúa consigue hacer aprobar la ley demostraría mayor fortaleza y favorecería el triunfo de Aníbal Ibarra, candidato de la Alianza contra Domingo Cavallo que tiene respaldo de líneas internas del justicialismo y de la derecha arcaica.

Sea como fuere, el gobierno nacional comenzó a emitir por televisión un duro corto donde muestra que mientras la cúpula sindical vive en opulencia, el 47% de los trabajadores lo hace en «negro» y un 14% está desocupado, sin que «nada hayan hecho» durante el gobierno de Carlos Menem.

Un intento de endurecimiento después de haber fracasado pactando con un sector de la CGT y que provocó su división. Se verá

 

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