Siguen desenterrando cadáveres en Uganda

Los horrores de la secta apocalíptica

Rugazi, Uganda, AFP

Veintiocho cuerpos, entre ellos los de 13 niños, fueron descubiertos en un cuarto pequeño bajo una losa de hormigón de una de las habitaciones de la residencia familiar del «padre» Dominic, uno de los responsables de la secta «Restauración de los Diez Mandamientos de Dios».

Las víctimas perecieron hace más de un mes y algunos cuerpos presentan señales de estrangulamiento, informó el médico forense.

Las autoridades policiales decidieron este martes suspender las operaciones de búsqueda, que se reanudarán el miércoles, mientras que se inició el registro de otra pieza de la residencia.

Desde el jueves 17 de marzo, casi 600 cadáveres, entre ellos numerosos niños, fueron descubiertos en varios enclaves utilizados por la secta en el sudoeste de Uganda. Ese fatídico día, 330 fieles del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos fallecieron en el incendio de su iglesia, pero el balance de este siniestro nunca será revelado con exactitud.

El 24 de marzo, 153 cuerpos habían sido descubiertos en Buhunga, a varias decenas de kilómetros de Rugazi, en otra propiedad de la secta, pero no se descarta la existencia de otras víctimas bajo tierra.

Y por último, el lunes más de 60 cadáveres de víctimas de la secta fueron descubiertos en Rugazi. El número exacto tampoco fue precisado.

Las fuerzas policiales proseguirán las investigaciones en otros cinco enclaves de la región donde «los líderes de la secta acostumbraban acudir con sus adeptos».

Las autoridades ugandesas decidieron difundir los retratos de los principales líderes: Joseph Kibwetere, Dominic Kataribaabo, Credonia Mwerinde, Ursulaa Komuhangi, Henry Byarugaba, indicó a la AFP Assuman Mugenyi, portavoz de la policía.

«Tenemos la intención de divulgar las fotografías en varios medios de comunicación y enviarlas asimismo a la Interpol», agregó este agente.

La secta estaba dirigida por Joseph Kiwetere y «12 apóstoles». La policía desconoce si los líderes fallecieron en Kanungu.

«Consideramos que están vivos porque carecemos de pruebas sobre su muerte» en el incendio del 17, explicó Assuman Mugenyi.

Kibwetere estaba dominado por la influencia de Credonia Mwerinde, muy interesada en el dinero, y afirmaba que recibía mensajes de la Virgen y de Jesucristo, según testimonios recabados por la AFP.

Credonia, en evidente parábola de María Magdalena que había visto al Cristo resucitado, se presentó como una prostituta que recibía mensajes divinos, comentó a la AFP el padre Paul Ikasire, de 82 años, un sacerdote que perteneció a la secta entre 1990 y 1994.

Esta mujer era la figura clave del grupo y reclamaba grandes cantidades de dinero a los adeptos, quienes se veían obligados a vender sus propiedades y donar sus bienes a la agrupación.

«Estoy convencido de que al final los líderes consiguieron mucho dinero», agregó el sacerdote que partió de la secta «porque las cosas iban mal» y el movimiento se alejaba de la iglesia católica.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje