Gobierno y FARC buscan reactivar proceso de paz en Colombia
La cita, que se llevará a cabo en la zona desmilitarizada del sur del país, sede de las negociaciones, fue concertada el pasado lunes por el consejero presidencial para la paz, Camilo Gómez, y el septuagenario líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), Manuel Marulanda (alias «Tirofijo»).
El encuentro será el primero que sostengan los negociadores de ambas partes desde el 17 de octubre último, cuando Marulanda ordenó a sus representantes levantarse de la mesa para exigir al ejecutivo la suspensión de los controles militares en torno a la zona del despeje, de 42.000 km2 y bajo control rebelde desde noviembre de 1998.
Los patrullajes en la periferia de ese territorio se intensificaron a comienzos de octubre, luego de que las FARC impidieran el ingreso al área del candidato presidencial opositor Horacio Serpa y de que miembros de ese grupo asesinaran a la ex ministra de Cultura Consuelo Araújonoguera, a quien mantenían en cautiverio en el norte del país.
Las partes han expresado por separado su interés en reanudar el proceso de paz iniciado el 7 de enero de 1999, pero sus prioridades de cara a la reunión son distintas. El grupo insurgente quiere trabajar en que se reviertan los controles del ejército y en asegurar que se celebre en el área neutral una cumbre propuesta por Marulanda para el 15 de enero, a la cual asistirían el presidente Andrés Pastrana y las otras cabezas de los poderes del Estado.
Pastrana ha pedido a las FARC cumplir los compromisos adquiridos en el acuerdo de San Francisco, suscrito el pasado 5 de octubre, como condición para acudir a esa cita. Dicho acuerdo plantea iniciar las discusiones inmediatas para una eventual tregua bilateral, además del compromiso de las FARC de no realizar secuestros masivos, que en síntesis son los temas sobre los cuales el gobierno quiere insistir en la reunión de esta semana.
«Los colombianos hemos dado todo lo que está a nuestro alcance. Mi gobierno ha cumplido su palabra y ha avanzado en lo que corresponde a sus compromisos y por eso esperamos que las FARC hagan lo propio», dijo el mandatario el sábado en la ciudad de Cartagena (norte).
En un mensaje de año nuevo divulgado el pasado viernes, el grupo rebelde, el mayor de Colombia con unos 16.500 efectivos, reiteró que el propósito de la cumbre de poderes es «que el establecimiento explique qué es lo que está dispuesto a negociar en favor de la paz con justicia social y soberanía».
Los candidatos a suceder a Pastrana a partir del próximo 7 de agosto han expresado su escepticismo sobre los resultados de la reunión del jueves y el viernes, y han pedido insistentemente a las partes tratar de llegar a acuerdos concretos para disminuir la intensidad del conflicto, y pasar de lo estrictamente procedimental.
El encuentro se producirá a 17 días de que venza el período legal del territorio desmilitarizado, que ha sido prorrogado varias veces.
La reunión también se llevará a cabo en medio de denuncias de las FARC de que el gobierno no ha permitido que el plan de paz avance tan rápido como espera la mayoría de los colombianos. «Los resultados luego de tres años de esfuerzos conjuntos no son los esperados por la inmensa mayoría de los colombianos, debido fundamentalmente a la falta de voluntad política del régimen para emprender los cambios estructurales que requiere Colombia para la solución política del conflicto social y armado», señalaron las FARC en su mensaje de año nuevo.
En esa declaración, el grupo marxista también culpó al ejecutivo del estancamiento del diálogo y criticó a los candidatos presidenciales por su «silencio» y «falta de propuestas» frente a los «grandes y profundos problemas de los colombianos».
Asimismo, cuestionó la falta de resultados en la lucha oficial contra los paramilitares de ultraderecha, un argumento que el movimiento ha esgrimido para congelar en otras dos ocasiones el plan de reconciliación. *
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