Cuba cautelosa sobre anuncio de EEUU de llevar los talibanes a Guantánamo
Cuba se mostró cautelosa este domingo sobre la decisión de Estados Unidos de trasladar a su base naval en Guantánamo a los prisioneros talibanes, aclarando que las declaraciones de rechazo de varios legisladores de la isla no tienen carácter oficial.
«El Ministerio de Relaciones Exteriores desea aclarar que el gobierno de Cuba no posee todavía los elementos de juicio necesarios y no ha adoptado por tanto posición alguna», dijo una declaración de la cancillería local emitida en horas de la madrugada.
El texto salió al cruce de las declaraciones de rechazo a título personal hechas por diputados que ocupan altos cargos en el gobierno, el Estado y las Fuerzas Armadas, manifestadas ante la prensa durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, en la noche del sábado.
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, dijo el jueves que los presos talibanes serían trasladados a Guantánamo, pero aclaró que el ejército no tiene planes de instalar tribunales en esa base. Según funcionarios estadounidenses, el gobierno aún estudia cómo y dónde instalar estos tribunales.
«Aunque se trata de un espacio del territorio nacional cubano, el mismo está ocupado por una instalación militar norteamericana sobre la cual nuestras autoridades no poseen jurisdicción alguna, situación que ha permanecido así durante muchos años sin que haya sido aún resuelta», añadió la breve declaración oficial cubana.
Enclavada en la provincia cubana de Guantánamo (este) desde 1903, la base fue el resultado de acuerdos (en 1903 y 1934) sin fecha de expiración entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. La administración de Fidel Castro ha repudiado el acuerdo desde 1959 y exige la devolución de ese territorio y la retirada norteamericana.
En el acuerdo de 1934, se convino que «para la modificación o abrogación de las estipulaciones del Convenio firmado el 16-23 de febrero de 1903″, ambas partes contratantes (los gobiernos de Cuba y Estados Unidos) deben estar de acuerdo.
Con una superficie de 117,5 km cuadrados, la base está rodeada de una cerca perimetral de 28 km de longitud, a través de los cuales se sucedieron numerosos incidentes en las décadas del 60 y 70, que dejaron algunos muertos de la parte cubana.
La instalación cuenta con dos aeropuertos, un muelle en la bahía de Guantánamo y una planta desalinizadora de agua de mar, que sirve a una población militar de unas 1.000 personas.
En las últimas décadas la base perdió su importancia estratégica y sólo es utilizada como polígono de prácticas militares, o albergue temporario de refugiados.
Durante 1995, los norteamericanos tuvieron que levantar barracas de emergencia para albergar a 46.000 refugiados haitianos y cubanos, interceptados en el mar cuando pretendían llegar a Estados Unidos en precarias embarcaciones.
En abril de 1999, Estados Unidos anunció su intención de albergar temporalmente en ella a 20.000 refugiados kosovares, lo que fue acogido de buen grado por el gobierno de Castro, que mostró su disposición de colaborar sanitariamente, si fuera preciso.
Finalmente los kosovares tuvieron otro destino.
Inmediatamente después del 11 de setiembre, Cuba manifestó su disposición de colaborar en la lucha contra el terrorismo que lleva adelante Estados Unidos, aunque rechazó la guerra como fórmula para esa tarea.
En una alocución televisiva el pasado 19 de diciembre, Castro explicó su actual y paciente estrategia frente al gobierno de Estados Unidos.
«A cada gesto amable y respetuoso (de Estados Unidos), respoderemos con un gesto amable. A cada gesto grosero, no responderemos con un gesto grosero, pero no pueden esperar un gesto amable», dijo entonces. *
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