Incendio con 300 muertos y 200 heridos enluta fin de año en Perú
La zona del desastre, conocida como Mesa Redonda –un conglomerado de galerías y tiendas comerciales– fue hace semanas considerada peligrosa por la fiscal de prevención Cecilia Vásquez, quien advirtió que el sector era un polvorín por la gran cantidad de material pirotécnico que comerciantes escondían en almacenes clandestinos, sótanos y azoteas.
En 1991, a 200 metros del lugar del siniestro del sábado, se produjo un incendio por la explosión de un cohetecillo que dejó 12 muertos y más de un centenar de tiendas destruidas.
Gabriela Adriazen, directora de fiscalización de la Municipalidad de Lima, dijo a la prensa que ante el pedido de la fiscalía se declaró la zona en emergencia, pero los operativos del municipio limeño de incautación de material pirotécnico se realizaron en calles de Mesa Redonda y no en los locales de las galerías por no contar con apoyo policial.
El coronel del Ejército Rubén Ibáñez, director de la II Región del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), informó que al menos 300 personas fallecieron, 35 desaparecieron y 200 resultaron heridas.
Ibañez indicó que la labor de detectar los cadáveres en las tiendas que están a punto de derrumbarse se realiza a través de una cámara de video que puede ver en la oscuridad y luego el equipo de brigadistas ingresa a recuperar a los fallecidos.
El jefe de II Región de Defensa Civil informó que en una tienda de apenas dos metros y medio se encontraron 30 cadáveres. «Posiblemente ingresaron asustados a ese lugar en busca de protección pero la gran cantidad de humo que invadió las galerías los asfixió y luego llegó el fuego», dijo.
Ibánez dijo que es difícil determinar el número de muertos que arrojará el incendio del sábado en la noche, pero que la labor de los brigadistas de Defensa Civil en búsqueda de cadáveres se encuentra casi en un 80%.
Por su parte, José Luis Bazán, también del Indeci, dijo a la prensa que el levantamiento de los cadáveres cada vez se hace más lento y penoso «porque muchos de los muertos se encuentran pegados a la fierros retorcidos de los carros siniestrados o aferrados a sus hijos».
Informó que aún falta entrar a las tiendas en peligro de derrumbarse por efecto del fuego y el agua.
En tanto, la fiscal María del Pilar Peralta dijo que «el incendio es producto de la irresponsabilidad de los comerciantes que pese a las intervenciones y recomendaciones de las autoridades hacen caso omiso».
Los trabajos de levantamiento de los cadáveres se iniciaron a las 05H30 locales (10H30 GMT) por personal de la fiscalía y Defensa Civil, con apoyo de la policía que custodia la zona afectada debido a que en las primeras horas del domingo delincuentes intentaron ingresar a las tiendas a fin de saquearlas.
La fiscal informó que por el «gran número de muertos» la Morgue de Lima ha sido sobrepasada en su capacidad, por lo que se dispuso al «paraninfo de la facultad de medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para que reciba los cadáveres».
El presidente Alejandro Toledo anunció este domingo que «el gobierno a partir de este momento asume la responsabilidad de cubrir los costos de las pérdidas personales de todas las víctimas fallecidas en el incendio del centro comercial de Lima» tras indicar que queda prohibida la elaboración o importación de objetos pirotécnicos.
Sostuvo que los gastos de los daños personales se cubrirán a través de la estatal Beneficiencia Pública. En la noche del sábado, el gobierno declaró dos días de duelo nacional –que regirá desde este domingo– cuando se conoció la desgracia que enluta a miles de familias peruanas.
El incendio se originó a las 19H30 local (00H30 GMT) en una tienda ubicada en una densa y tugurizada zona comercial de Mesa Redonda en el centro histórico de Lima, en los jirones (calles pequeñas y angostas) Andahuaylas y Cusco, donde se concentran como hormigas los vendedores ambulantes de productos pirotécnicos. De acuerdo a testigos, el incendio empezó en una de las tiendas donde se vendían ilegalmente artefactos pirotécnicos.
Según testimonios recogidos los vendedores estaban probando algunos artefactos y repentinamente vino el caos.
El incendio se desató en una hora de gran afluencia de público, que asistía a los locales para comprar fuegos artificiales y otros productos vinculados con los festejos de fin de año.
Voceros de los bomberos indicaron que en el lugar se registraron un total de 70 focos de incendio.
Uno de los principales problemas que afrontaron los bomberos fue la falta de agua, y también la existencia de instalaciones clandestinas de energía eléctrica que contribuyeron a que el fuego se extendiera rápidamente a otras tiendas, dijo el vocero de los bomberos. *
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