Se postergó el acuerdo sobre las fuerzas de paz para Afganistán
Afganistán acusó a los servicios secretos paquistaníes de prestar ayuda al jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden, y pidió el despliegue de fuerzas de paz en su frontera con Pakistán.
El presidente estadounidense, Georges W. Bush, había exhortado el sábado a Islamabad a que eliminará el terrorismo.
Pakistán estaba este domingo en el punto de mira de Estados Unidos y de Afganistán, en un momento en que aumenta la tensión con su vecino y rival, India, ambos potencias nucleares.
La tensión entre ambos países, latente desde hace años, resurgió tras el atentado el pasado 13 de diciembre contra el parlamento indio en Nueva Delhi, que causó 14 muertos, incluidos los cinco asaltantes.
India acusó a los servicios secretos paquistaníes de haber organizado ese ataque, lo que Pakistán desmintió.
En Kabul, las negociaciones entre el gobierno afgano y responsables británicos acabaron este domingo por la noche sin que se firmase un acuerdo sobre el despliegue de una fuerza multinacional de pacificación en el país, dijeron este domingo fuentes oficiales en Kabul.
«Las conversaciones acabaron», dijo Frydon, secretario del ministro de Interior, Yunis Qanooni, sin dar más detalles.
«No hay acuerdo, no hay nada que firmar», añadió, sin precisar las razones que impidieron la firma de un acuerdo que fue anunciado horas antes por el ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá.
«Es importante que (el despliegue) empiece pronto. Todos somos conscientes de la urgencia de la situación», añadió.
En Londres, el Al Qaeda anunció que el acuerdo no fue firmado este domingo porque el documento debía ser traducido antes al dari, principal lengua utilizada por el gobierno interino afgano.
«Esperamos que sea firmado en las próximas 24 o 48 horas», dijo a la AFP un portavoz del ministerio.
Gran Bretaña debería dirigir durante los tres primeros meses la ISAF, que contará con entre 3.000 y 4.000 hombres.
La creación de esa fuerza fue decidida en la conferencia interafgana de Bonn (oeste de Alemania) a principios de diciembre, pero las partes no llegaron a un acuerdo sobre las modalidades.
La parte afgana intentó limitar su tamaño y sus competencias.
Acusando a los servicios secretos paquistaníes de ayudar a Bin Laden, las autoridades afganas pidieron además el domingo el envío de soldados internacionales a su frontera oriental.
El ministro afgano de Asuntos Fronterizos, Aminulá Zadran, anunció el domingo a la AFP que ya había apostado hombres en la frontera con Pakistán para vigilar a los servicios secretos paquistaníes, el ISI.
«En esta fase de la búsqueda de Osama bin Laden, necesitamos (tropas) extranjeras (de la ISAF)», dijo.
En referencia a los servicios secretos paquistaníes, añadió: «He entrado en contacto con el gobierno paquistaní. No nos gustan las injerencias enemigas en nuestras fronteras».
Las autoridades afganas afirmaban con insistencia desde hace varios días que el jefe de Al Qaeda había abandonado Afganistán y se había refugiado en Pakistán, en la zona fronteriza.
Pero el multimillonario saudita sigue sin ser encontrado, lo que da lugar a todo tipo de especulaciones. Estados Unidos afirma que no sabe dónde está y los nuevos dirigentes afganos hacen declaraciones en ocasiones contradictorias.
El ministro afgano de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá, declaró así el domingo por la tarde en Kabul, contradiciendo anteriores declaraciones de otros ministros, que Bin Laden podría estar aún en Afganistán.
Abdulá dijo no conocer «de forma precisa» el paradero de Bin Laden, pero añadió que «podría encontrarse en Afganistán».
Una fuente próxima al ministerio afgano de Defensa, que pidió permanecer en el anonimato, había dicho el sábado que Bin Laden se movía constantemente y que no se podían seguir sus movimientos minuto a minuto.
«No estamos completamente seguros de que esté allí en este momento, pero informes de los servicios de información nos indican que utiliza Peshawar (noroeste de Pakistán) como base», indicó. El ministro afgano de Asuntos Fronterizos advirtió además el domingo de que Bin Laden no podrá ser capturado sin ayuda de patrullas extranjeras y de fondos de la comunidad internacional.
«Osama bin Laden es un hombre muy rico que dispone de una amplia red de apoyo en las zonas fronterizas», dijo.
«Sin esa cooperación, no podremos hacer nada», añadió el ministro. El objetivo prioritario de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre, la captura de Bin Laden, su presunto autor intelectual, aún no ha sido alcanzado.
Musharraf reiteró su compromiso en la lucha contra Al Qaeda, asegurando que sus cerca de 50.000 hombres desplegados en la frontera con Afganistán permanecerían allí. Kabul, que pensaba pedir el cese de los bombardeos norteamericanos, aceptó la continuación de los ataques.
Los bombardeos «tienen que continuar mientras queden focos terroristas en Afganistán o siga la campaña contra el terrorismo», dijo Abdulá.
La agencia de noticias Afghan Islamic Press (AIP) anunció el domingo que al menos 15 personas murieron en un bombardeo el viernes por la noche y el sábado por la mañana en el pueblo de Shekhan, a 20 km de Gardez, capital provincial de Paktia.
Desde el fin de sus bombardeos en las montañas de Tora Bora (este de Afganistán), Estados Unidos lanzó ataques contra las provincias vecinas de Paktia y de Paktika, donde los talibanes eran muy poderosos antes de la caída de su régimen.
En esas operaciones murieron civiles pero Washington afirma que sus objetivos eran terroristas. *
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