Desafiante discurso de Rico que sigue sin renunciar
La crisis apareció hace poco más de una semana cuando Rico en su afán de descalificar al presidente Fernando De la Rúa exhibió una fotografía donde aparecía con uno de sus custodios. «Es el Indio Castillo» un extremista de derecha que fuera socio partidario de Aldo Rico, dijo.
El mensaje no daba lugar a equivocaciones: De la Rúa protege a personajes oscuros de la política argentina. Y en el caso de Castillo, vinculado a la dictadura militar y a fraudes económicos.
Sea por daltonismo, sea por error, la cuestión es que el custodio es un oficial de la Policía Federal. Fue mostrado a la prensa y aunque los rostros son parecidos, no son las mismas personas. Conclusión, Ruckauf ordenó a su ministro a pedirle disculpas a De la Rúa, este no las aceptó y quien debió excusarse fue el propio gobernador que mantiene con el Presidente una relación de interés mutuo, habida cuenta que la Alianza es minoría en el Senado Nacional, dominado por el peronismo, que controla 14 de las 24 provincias argentinas. En este complejo juego, el bonaerense es un especial interlocutor del gobierno. Ahora debilitado, sin duda.
Ruckauf cometió el error de no despedir inmediatamente a Rico, a quien dio el control de la seguridad provincial, que significa el control de la policía, basándose en los antecedentes de «duro» del ex militar que se alzó contra la Constitución Nacional en dos oportunidades durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Ruckauf ganó las elecciones a gobernador derrotando a la aliancista Graciela Fernández Meijide, en gran parte blandiendo una política «dura» contra el delito, en una provincia donde la seguridad se ha convertido en una cuestión tan prioritaria como el desempleo.
La Caja de Pandora destapada
En rigor, el delito no disminuyó, pero sí con mayores poderes, la policía incremento el uso de la tortura para «esclarecer» violaciones a la ley, según datos recogidos por publicaciones locales.
Ruckauf hizo circular oficiosamente su decisión de separar a Rico y designar a un nuevo ministro de Seguridad. Rico replica: «Son operaciones de prensa y de la Alianza», para colocarse en situación de negociar su salida. Su discurso de ayer ante efectivos policiales no dejó dudas que ese es su objetivo. Primero, descalificó a la oposición; luego señaló que él es peronista desde cualquier lugar que le designe Ruckauf y finalmente arengó a cerrar filas para que el peronismo retorne al gobierno en el 2003.
Aunque Rico puede retornar a su cargo de alcalde de la comuna suburbana de San Miguel, está ahora en uso de licencia, su futuro político está cerrado, pese a que su discurso hace mella en sectores despolitizados y humildes, víctimas de la violencia de otros marginales y de la propia policía. El caso destapó la caja de Pandora. El «Indio» Castillo recordó una vieja historia que se reabre en los tribunales: que el Modin, el partido de Rico, recibió 12 millones de dólares para votar en la Legislatura bonaerense, donde entonces (1994) tenía representantes, una ley convocado a una elección constituyente bonaerense que autorizó luego a Duhalde a presentarse a la reelección como gobernador.
Castillo también asegura que Rico obliga a la policía bonaerense a abastecerse de combustible de una compañía a la que estaría vinculado, que usa componentes traídos de contrabando del Paraguay. Con semejante cuadro, no se consigue entender por qué Ruckauf le dará el «gusto» a Rico de pedirle personalmente la dimisión.
No se comprende cuál es el papel del vicegobernador, Felipe Solá, por que no cumple con esa requisitoria inevitable, si por temor a ser desobedecido o porque su superior quiere antes dejar cosas en claro que los mortales desconocen. Una crisis de envergadura.
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