En medio de protestas, Macchi festeja su primer año
Hugo Ruiz – Asunción, AFP
El presidente paraguayo, Luis González Macchi, celebró ayer su primer aniversario de Gobierno en medio de una enorme presión social y un profundo descontento entre la población, según una encuesta que divulgó el matutino opositor ABC.
La encuesta, publicada el fin de semana, reveló una desaprobación general del 75% a la gestión de González Macchi. El sondeo fue realizado por First Analisis y Estudio del 20 al 24 de marzo entre 1.250 casos válidos y con un margen de error de 3,5%.
A un año de instalado, el gobierno de González Macchi soporta una aguda presión social, con manifestaciones de campesinos –10.000 se instalaron el lunes en Asunción– y huelgas de funcionarios públicos que se oponen a la privatización «por decreto».
Organizaciones sociales –en su mayoría relacionadas con la Iglesia y que hasta semanas atrás apoyaban al Gobierno– expulsaron a pedradas al presidente de un mitin al que asistió repentinamente el pasado viernes en compañía de su familia. El mandatario recibió el impacto de un proyectil en la cabeza cuando emitió su mensaje –que no pudo terminar– al igual que su hija pequeña, según los testigos.
Sin embargo, cuando asumió el poder el 28 de marzo de 1999, González Macchi recibía la aprobación de la mayoría de la población, conmovida por los violentos sucesos que derivaron en la renuncia obligada del oviedista Raúl Cubas, tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña a manos de tres sicarios el día 23, y la muerte de siete manifestantes en confusos episodios ocurridos frente a la Plaza del Congreso el 26 de marzo.
El gobierno de González Macchi –quien antes de asumir la primera magistratura se desempeñaba como presidente del Senado y era la mano derecha de Argaña– acusa directamente a Cubas y a su padrino político, Lino Oviedo, de ser los autores intelectuales de dichas muertes, aunque éstos aducen que fueron objeto de un complot para alejarlos y posibilitar el ascenso al poder de los argañistas.
Ambos grupos –oviedistas y argañistas– son facciones del Partido Colorado enfrentadas en una lucha por el poder.
Cubas se refugió en Brasil y Oviedo –tras asilarse en Argentina durante la anterior gestión de Carlos Menem– se encuentra actualmente en la clandestinidad, desde donde pronostica que la caída de González Macchi es cuestión de semanas o meses.
A González Macchi, hijo de un ex ministro de Justicia y estrecho colaborador del ex dictador Alfredo Stroessner (exiliado en Brasil), derrocado en 1989 por una revuelta militar tras casi 35 años de dictadura, se le reprocha haber reciclado a ex importantes jerarcas stronistas.
Integrantes del Partido Radical Liberal Auténtico (PRLA, segunda fuerza), que formaron parte del Gobierno de unidad lanzado por González Macchi, lo abandonaron en febrero pasado después de acusarlo de corrupción y de desvirtuar los objetivos planteados en marzo de 1999.
No obstante, el Partido Encuentro Nacional (PEN) sigue siendo socio del Partido Colorado en el gobierno, aunque le ha reclamado la aplicación de medidas inmediatas para modernizar el Estado y sanear la administración.
Además de estar agobiado por las demandas sociales y las acusaciones de corrupción oficial, el presidente enfrenta fuertes presiones de Estados Unidos, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que lleve adelante reformas y privatizaciones. Portavoces del Frente Sindical le advierten sin embargo que paralizarán las empresas y la administración pública si procede a hacerlo.
Félix Argaña, hijo del fallecido vicepresidente, salió en defensa de González Macchi este martes al remarcar que «los logros no se publicitan».
«Hay luces y sombras, muchas cosas que rectificar, pero el espíritu de González Macchi es levantar el país», subrayó.
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