"El terrorismo contra Estados Unidos es loable", dijo a través de la cadena Al Jazira

Bin Laden acusa a Occidente de "odiar al islam" en un nuevo video

Osama bin Laden afirmó querer hacer un balance «de la cruzada feroz contra el islam, dos meses después de su lanzamiento», lo que significa que el video fue grabado hacia el 7 de diciembre pasado, ya que los bombardeos estadounidenses en Afganistán empezaron el 7 de octubre.

Vestido con traje de camuflaje, y con el Kalachnikov a mano, Bin Laden hablaba con tono pausado, delante de un fondo de color marrón.

El millonario saudita consideró que «el terrorismo contra Estados Unidos es loable porque está destinado a responder a la injusticia y a forzar a Estados Unidos a dejar de apoyar a Israel, que mata a los nuestros».

«Los sucesos han demostrado importantes verdades. Ha quedado claro que Occidente en general y Estados Unidos en particular sienten hacia el islam un odio indecible», declaró.

«Quienes han vivido estos últimos meses bajo los bombardeos norteamericanos incesantes lo entienden. ¿Cuántos pueblos han sido diezmados y cuántos millones de personas han sido dispersadas en este frío glacial?», se preguntó el fundamentalista islámico, considerado por Washington como el autor intelectual de los atentados del pasado 11 de setiembre en Estados Unidos.

«Esos damnificados, hombres, mujeres y niños, que hoy viven en tiendas en Pakistán, no han cometido ningún pecado», añadió.

«Hemos constatado los verdaderos crímenes de quienes se dicen humanistas y que pretenden defender la libertad», afirmó el hombre más buscado del mundo.

Bin Laden aseguró además que «basta con siete gramos de explosivos para matar a alguien pero Estados Unidos ha utilizado bombas de siete millones de gramos» en sus bombardeos en Afganistán, «lo que prueba su odio contra los talibanes y los musulmanes».

Crean ejército afgano

El gobierno interino afgano, nombrado por seis meses, está decidido a actuar rápido para restablecer la seguridad y la unidad del país, mientras que un vínculo parece confirmarse entre la red islamita de Osama bin Laden y el kamikaze británico del avión de la compañía norteamericana American Airlines (AA).

Según el diario Times de Londres, Richard Reid, que intentó hacer explotar en vuelo un Boeing 767 de la compañía estadounidense American Airlines, era desde hacía varios años un fiel de la mezquita de Brixton, en el suroeste londinense. Una mezquita también frecuentada por Zacarías Mussaui, francés de origen marroquí acusado por Washington de complicidad en los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos.

Los investigadores norteamericanos, por su parte, están persuadidos de que el presunto terrorista no pudo actuar solo y que tuvo cómplices.

La red extremista de Al Qaeda (La Base), dirigida por Bin Laden, sufrió una derrota en Afganistán pero conserva aparentemente células en el extranjero que poseen la capacidad de organizar atentados suicidas.

En el interior mismo de Afganistán, presuntos miembros de Al Qaeda continúan resistiendo con armas en la mano, aunque los muyaidines afganos y los comandos estadounidenses parecen haber perdido, definitivamente, la pista de Bin Laden en las montañas de Tora Bora (este), el último sitio donde fue alertado.

Un portavoz de la coalición antiterrorista conducida por Estados Unidos declaró ayer miércoles en Islamabad (Pakistán) que las operaciones militares en Afganistán no se terminarán mientras no se halle al millonario, de origen saudí, y su aliado, el molá Mohamad Omar, ex jefe supremo de los talibanes.

Hamid Karzai, el presidente del gobierno interino nombrado por un corto mandato de seis meses, puso a la cabeza de las prioridades la lucha contra las redes terroristas y el reestablecimiento de la seguridad en Afganistán, azotado por más de 20 años de guerra.

Este miércoles por la mañana, su gobierno se reunió por segunda vez en el espacio de 48 horas. La reunión, urgente, propuso un estado de la situación para cada ministerio y fijó los objetivos para los próximos seis meses.

Karzai encargó a su ministro de Defensa la tarea de crear un ejército profesional, reagrupando a las decenas de millares de hombres de los jefes de guerra afganos que participaron en la lucha contra los talibanes.

El presidente es consciente de la fragilidad de su coalición gubernamental, compuesta de siete etnias diferentes y rivales, a menudo, entre ellas.

Sin embargo, acaba de conseguir un éxito crucial al hacerse con el apoyo del influyente jefe de guerra uzbeko Abdul Rashid Dostam, a quien confió un cargo de viceministro de Defensa.

El general Dostam criticó los resultados de la conferencia interafgana de Bonn, de principios de diciembre, por las pocos puestos acordados a la etnia uzbeka en el nuevo gobierno.

A la espera de la puesta en marcha de un ejército regular, las milicias afganas locales deben perseguir talibanes y voluntarios islamitas de Al Qaeda en fuga a través de todo el país.

En Kandahar (sureste), detuvieron a un árabe, aparentemente yemenita y presunto miembro de esta red. El guerrillero se rebeló con siete u ocho de sus compañeros en un hospital de la ciudad.

El resto de rebeldes seguían amotinados ayer, con armas y explosivos, en la zona reservada a las mujeres del hospital Mirwais, declaró a la AFP un responsable de los servicios de espionaje de Kandahar.

Los árabes, que serían ocho según este responsable y siete según un portavoz del gobierno de la ciudad, amenazan con hacerlo volar todo en caso de intervención.

La fuerzas del gobernador rodearon el hospital y esperan reducirlos con vida, declaró el responsable. «Esperamos que terminen todos sus alimentos y, en pocos días, seguramente se rendirán», añadió. En el este de Afganistán, fuerzas especiales y marines norteamericanos siguen registrando sin descanso las cuevas de Tora Bora evacuadas por los fieles de Al Qaeda, pero no han encontrado hasta ahora ninguna pista de Osama bin Laden.

A pesar de ello, Estados Unidos, no pierde la esperanza y envió nuevos refuerzos para que participen en la búsqueda.

Bin Laden y sus lugartenientes están perseguidos por su supuesta implicación en los atentados del 11 de setiembre, que ocasionaron 3.225 muertos y desaparecidos.

«No hemos alcanzado nuestros objetivos. Hemos hecho progresos razonables, pero no hemos capturado al molá Omar y tampoco a Osama bin Laden. Pero nuestra compromiso consiste en encontrarlo y lo encontraremos», dijo un portavoz de la coalición antiterrorista, Kenton Keith, durante una conferencia de prensa.

Karzai aseguró que las fuerzas norteamericanas podrían quedarse en Afganistán hasta que todos los «elementos terroristas» sean neutralizados.

La ausencia de informaciones sobre la suerte de Bin Laden alimenta aún los temores de acciones suicidas, a las que podrían volver a recurrir sus partidarios con el fin de vengar una derrota de Al Qaeda en Afganistán.

La seguridad se incrementó en los aeropuertos internacionales tras el atentado frustrado, perpetrado el sábado pasado contra un Boeing 767 de la compañía estadounidense American Airlaines entre París y Miami (EEUU), por un musulmán británico que escondió una carga explosiva en sus zapatos. *

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