Pakistán quiere evitar otra guerra con India por Cachemira
A pesar de las tensiones militares, el presidente paquistaní, Perwez Musharraf, hizo saber que tiene intención de acudir a la cumbre regional de Asia del sur que tendrá lugar del 4 al 6 de enero en Katmandú (Nepal), en la que también debe participar el primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee.
«Es India quien hace subir la tensión, nosotros no hacemos más que responder», declaró Anwar Mahmood, secretario paquistaní de Información. «La situación puede mejorar y la tensión reducirse si India así lo quiere».
Este miércoles, sin embargo, prosiguió la retórica guerrera entre ambos países, que disponen del arma nuclear.
Luego de las declaraciones del ministro indio de Defensa, George Fernandes, que afirmó que «los sistemas de misiles de India están en posición», un alto responsable paquistaní aseguró que Islamabad podría emplear armas no convencionales en caso de agresión de Nueva Delhi.
«No queremos la guerra», pero «Pakistán no dudará en utilizar armas no convencionales en razón de la amplia superioridad de India en materia de armas convencionales», declaró ese responsable militar, que requirió el anonimato.
La tensión indo-paquistaní está vinculada a las repetidas acusaciones indias de que Pakistán es responsable de la operación de comando llevada a cabo por presuntos militantes islamitas contra el parlamento de Nueva Delhi el pasado 13 de diciembre, que se saldó con 14 muertos.
Islamabad desmintió toda implicación en el suceso, condenó el ataque y comenzó a restringir las actividades de dos grupos, Lasjar-i-Taíba y Jaish-i-Mohammed, que figuran en la lista norteamericana de organizaciones terroristas.
A pesar de ello, se identificaron concentraciones de tropas a ambos lados de la frontera entre India y Pakistán, así como en la Línea de Control que divide Cachemira, en la cordillera del Himalaya.
Pakistán hizo caso a Washington, y el lunes ordenó la congelación de las cuentas del grupo Lasjar-i-Taíba.
El martes, Islamabad anunció el arresto de Maulana Masood Azhar, jefe del grupo Jaish-i-Mohammed, otra organización activa en Cachemira.
Las medidas paquistaníes son «superficiales», declaró este miércoles un alto responsable indio, que exigió el cierre de los «campos terroristas» en Pakistán.
Islamabad estima que Nueva Delhi trata de aprovechar la campaña «antiterrorista» mundial liderada por Estados Unidos para acabar con la rebelión separatista musulmana que prosigue desde 1989, y que Pakistán considera una «lucha de liberación».
«Sean cuales sean las medidas adoptadas por Pakistán, no serán suficientes para India, que creó esta sicosis de guerra», opinó Riffat Hussain, especialista paquistaní en cuestiones de defensa.
Hassan Askari Rizvi, comentarista político, juzgó que las «presiones indias» tenían por objetivo «impedir toda posibilidad de recuperación económica» en Pakistán.
Un alto responsable paquistaní afirmó ayer miércoles que Estados Unidos intenta aliviar la tensión entre India y Pakistán.
«Cada día hay una oleada de llamadas telefónicas desde el otro lado del Atlántico para aliviar la tensión», declaró a la AFP el responsable, que pidió el anonimato.
Por su parte, Pekín dijo estar sumamente concernido por la escalada de tensión entre ambas potencias nucleares, y urgió a los dos lados a iniciar un diálogo para mantener la paz y la estabilidad en la región.
India decidió llamar a su embajador en Islamabad e interrumpir las comunicaciones ferroviarias y por autocar entre los dos países a partir del 1º de enero. Nueva Delhi estaría estudiando prohibir los vuelos de Pakistán Airlines. *
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