Entretanto, el líder palestino afirmó que de todos modos estará presente

Ariel Sharon decidido a impedir que Arafat vaya a Belén para Nochebuena

El dirigente palestino afirmó que está decidido a obviar la prohibición israelí, al tiempo que la Autoridad Palestina pidió al papa Juan Pablo II que intervenga al respecto.

«El primer ministro no cederá, está decidido a mantener la presión sobre Arafat pues sólo ella puede conducir al cese de la violencia», declaró a la AFP un alto responsable de la presidencia del Consejo israelí.

«Un hombre como Arafat, que apoya al terrorismo, no puede argumentar la libertad de culto», continuó ese responsable que pidió el anonimato.

Una vez más acusó al dirigente palestino de no haber ordenado la detención de los autores del asesinato del ministro israelí de Turismo, Rehavam Zeevi, que según Israel están en Ramalá, Cisjordania.

Israel también exige la detención del secretario general del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP, laico de izquierda), Ahmad Saadat. El FPLP reivindicó el asesinato de Zeevi, perpetrado el 17 de octubre en represalia por el asesinato de su jefe Abú Alí Mustafá, cometido por el Ejército israelí en agosto.

El responsable israelí dijo que Estados Unidos había intervenido ante Israel para que Arafat pueda ir a Belén y confirmó que Europa también protestó por la prohibición.

El ministro belga de Relaciones Exteriores, Louis Michel, que preside el Consejo de ministros de la Unión Europea (UE), pidió este domingo a Israel que no «obstaculice» la visita de Arafat a Belén, a donde acude cada año para esta época desde 1995.

«En este fin de año, el ministro Louis Michel pide a las autoridades israelíes que no obstaculicen este gesto, que inclusive simbólicamente, podría contribuir a la indispensable reactivación del diálogo político en Medio Oriente», dice la declaración europea.

«Nadie podrá impedirme ir a Belén», afirmó este domingo Arafat a la prensa en Ramalá, donde está bloqueado desde el 3 de diciembre, cercado por tanques israelíes y privado de sus helicópteros que destruyó la aviación israelí.

«Pido al Papa (Juan Pablo II) que intervenga para poner fin a esta afrenta a una tradición religiosa (…) El pueblo palestino está hoy en cólera», afirmó a la AFP el secretario del Gobierno palestino, Ahmad Abdelrahman.

Desde que Israel se retiró de Belén en 1995, Arafat, de confesión musulmana, asiste todos los años a la misa de Nochebuena en la iglesia Santa Caterina, lindante con la basílica de la Natividad, edificada en el lugar donde, según la tradición cristiana, nació Jesús.

Un alto responsable de los servicios palestinos de seguridad que pidió el anonimato afirmó que Arafat está dispuesto a ir al retén militar israelí de Kalandia –entre Jerusalén y Ramalá– para protestar contra la decisión israelí.

Este domingo al alba, el gabinete israelí de seguridad decidió –por escasa mayoría– prohibir a Arafat ir a Belén.

Ocho ministros israelíes se pronunciaron a favor de la prohibición y seis contra, entre ellos los ministros laboristas de Relaciones Exteriores y de Defensa, Shimon Peres y Binyamin Ben Eliezer, respectivamente.

En Cisjordania y la Franja de Gaza, este domingo la situación se mantuvo en calma, excepto algunos incidentes menores y aislados.

Por otra parte, el ministro palestino de la Información, Yasser Abed Rabbo, rechazó el plan de paz propuesto por el jefe de la diplomacia israelí, Shimon Peres, del que informaba la prensa israelí este domingo, asegurando que no aporta «ningún elemento nuevo».

Peres propuso a los palestinos un plan de paz al término del cual Israel reconocería, ocho semanas después de su firma, la creación de un Estado palestino en Cisjordania y la franja de Gaza, indicó el domingo el diario Yediot Aharonot.

El plan prevé que Israel retire sus fuerzas de las zonas que ocuparon en sector autónomo desde el inicio de la segunda Intifada, el 28 de septiembre de 2000. En un primer momento, el Estado palestino vería la luz en los territorios controlados total o parcialmente por la Autoridad Palestina.

Un alto el fuego, bajo égida de Estados Unidos, debería reinar en las seis semanas siguientes a la firma del plan, gracias a la aplicación de las recomendaciones del jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, George Tenet, y del ex senador estadounidense George Mitchell.

Tras su mutuo reconocimiento, Israel y el Estado palestino entablarían negociaciones, que deberían terminar entre 9 y 12 meses después, sobre el trazado de las fronteras, el reparto del agua, la seguridad, los refugiados palestinos, el estatuto de Jerusalén, las colonias judías, la cooperación económica y regional.

Los acuerdos concluidos serían aplicados en un lapso de tiempo de entre 18 y 24 meses. *

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