Hamid Karzai y 29 colaboradores comenzaron a definir la reconstrucción de Afganistán

Sesionó el primer consejo de ministros de la era postalibán

En el mismo momento, varios centenares de personas manifestaban su apoyo al nuevo poder, al que reclamaron sobre todo la restitución de los puestos a los profesionales, atribuidos a religiosos bajo el régimen talibán.

«Todo ha salido bien», anunció un responsable de la presidencia, Aziz Karzai, tras la reunión del jefe de gobierno y de sus 29 ministros, de los que dos son mujeres, en el palacio presidencial de Gul Jana.

El consejo decidió que todos los ministros asumirán sus funciones el lunes.

Al prestar juramento el sábado, Hamid Karzai, de 44 años, lanzó una llamada a la reconciliación nacional.

«Debemos unir nuestros esfuerzos para olvidar el doloroso pasado. Como hermanos y hermanas tenemos que avanzar juntos hacia un nuevo Afganistán», dijo.

La principal dificultad para Karzai será guardar la cohesión de su equipo gubernamental formado por etnias rivales.

Once pashtunes, ocho tayikos, cinco hazaras, tres uzbekos y tres representantes de otras minorías de reparten las carteras.

Apenas fue investido, un jefe de tribu del este de Afganistán lanzó un primer desafío al nuevo jefe de gobierno afgano.

Gulab Din, jefe de la tribu de los Zadran en la provincia de Paktia (sureste), amenazó este domingo con lanzar una guerra contra Karzai si la aviación norteamericana llevaba a cabo nuevos ataques en la región, informó la agencia Afghan Islamic Press (AIP).

Este aviso tiene lugar después de un bombardeo, el pasado jueves por la noche, contra un convoy en el este del país que suscitó una fuerte controversia entre responsables provinciales afganos.

Según el Pentágono, en el convoy viajaban talibanes y partidarios del fundamentalista musulmán Osama bin Laden.

Pero según la agencia AIP y Gulab Din, se trataba de notables provinciales afganos que se dirigían a Kabul para asistir a la investidura del gobierno.

El bombardeo provocó 65 muertos, según AIP.

«Si Estados Unidos lanza de nuevo este tipo de ataques tiránicos, emprenderemos una lucha armada contra el gobierno de Hamid Karzai», afirmó Gulab Din.

Acusó igualmente a Bacha Jan, jefe de la administración de Jost, una ciudad del este de Afganistán, de haber proporcionado informaciones falsas al ejército norteamericano.

«Si vuelve a empezar, lanzaremos también una guerra contra él», dijo.

El ejército estadounidense, que reconoció haber cometido varios errores desde el comienzo de la campaña militar en Afganistán el pasado 7 de octubre, anunció que iba a iniciar una investigación.

Karzai, por su parte, rechazó entrar en la polémica y simplemente manifestó su intención de «verificar» los hechos.

La tarea no será fácil para el jefe del gobierno transitorio, enfrentado al trabajo colosal de reconstrucción económica y democratización del país.

«No hay ningún sector en el que Afganistán no necesite asistencia. Afganistán tiene que pasar de una economía de guerra a una economía de paz», reconoció este sábado.

«De la ONU, hemos recibido promesas. Es un gesto que apreciamos», añadió el jefe pashtún del sur de Afganistán, próximo a Estados Unidos.

Una delegación de intelectuales afganos, que incluía tres mujeres, fue recibida este domingo en Kabul por representantes de Naciones Unidas para pedir que se haga un esfuerzo particular en el sector de la enseñanza.

Por su parte, Pakistán prometió una ayuda de 100 millones de dólares a Afganistán y lanzó una invitación a Karzai, señaló este domingo la prensa paquistaní.

Islamabad tiene prisa por pasar la página del régimen de los talibanes, que se había beneficiado de su apoyo hasta los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos, atribuidos a Bin Laden y a sus voluntarios musulmanes instalados en Afganistán.

El mes pasado, India ya prometió 100 millones de dólares para la reconstrucción de Afganistán.

El nuevo poder afgano tiene también por misión llevar al país hasta las elecciones democráticas y la adopción de una constitución.

Según los términos de los acuerdos de Bonn, una Loya Jirga, asamblea tradicional afgana, se reunirá dentro de seis meses para designar a un nuevo gobierno de transición, que deberá organizar elecciones en un plazo máximo de dos años.

Pero aunque el régimen talibán, que se caracterizó durante los últimos cinco años por aplicar una interpretación muy severa del Islam, está aniquilado, su jefe supremo, el molá Mohammad Omar, y su protegido, el millonario saudita Osama bin Laden, aún permanecen en paradero desconocido.

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, afirmó el sábado que había «muchas posibilidades» de que el hombre más buscado del planeta haya muerto en los bombardeos de las cuevas de Tora Bora (este de Afganistán), donde fue localizado por última vez.

Bin Laden «quizás está muerto a causa de todas las operaciones que fueron llevadas a cabo, los bombardeos de todas las grutas, hay una gran posibilidad de que haya perdido la vida», dijo en la televisión china.

El ejército norteamericano continúa sin embargo su acoso a los miembros de Al Qaeda, y envió numerosos refuerzos al este de Afganistán.

Bin Laden goza de apoyo en varios países sospechosos de albergar bases terroristas y sus fieles podrían llevar a cabo nuevos atentados suicidas, como señaló recientemente el secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld.

El fantasma del terrorismo resurgió al conocerse el intento de atentado suicida el sábado a bordo de un Boeing 767 de la compañía American Airlines, que salió de París con rumbo a Miami con 185 pasajeros y 12 miembros de la tripulación.

Según el número dos de la comisión de inteligencia del Senado norteamericano, Richard Shelby, un hombre intentó hacer estallar una carga explosiva que había escondido en uno de sus zapatos. Varios tripulantes y pasajeros lograron controlarle.

El aparato de la compañía, que ya sufrió los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, fue desviado hacia Boston.

Shelby, que dijo haber sido informado el domingo por la mañana de los últimos elementos de la investigación iniciada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), afirmó al canal de televisión CBS que las autoridades norteamericanas «tomaban muy en serio» el asunto.

«Hay que pensar, según los que me ha dicho (el FBI), que había explosivos en sus zapatos», aseguró. «Mi conclusión es que ese hombre intentó hacerse explotar y hacer saltar el avión», añadió.

Según fuentes policiales francesas, el presunto terrorista declaró a los investigadores en Boston que era de Sri Lanka, musulmán y se llamaba Abdel Rahim.

Estaba en posesión de un pasaporte británico probablemente falsificado, emitido hace tres semanas en Bélgica a nombre de Richard Colvin Reid, nacido en 1973. *

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