Bolivia tras las pistas de mafia policial por atentado

La investigación de un doble atentado con explosivos contra una sede policial en Bolivia se orientó el sábado hacia una mafia de jefes y oficiales de esa institución, parcialmente desbaratada con la captura de una banda de asaltantes.

Dos coches bomba estallaron el viernes frente a la sede del comando departamental de la policía en Santa Cruz, la ciudad más populosa del país, y provocaron la muerte de una transeúnte y heridas a 17 personas, la mayoría policías.

El atentado ocasionó considerables daños en el edificio policial y otros colindantes, además de destrozar cuatro vehículos estacionados en las inmediaciones.

El presidente Jorge Quiroga describió las explosiones como un «cobarde acto criminal de corte terrorista» y comprometió todo esfuerzo de su gobierno para dar con los responsables y castigarlos.

«Vamos a encontrarlos, donde quiera que estén», advirtió durante un mensaje televisivo que dirigió a la nación tras el atentado en Santa Cruz, capital del homónimo departamento distante a 800 kilómetros al sudeste de La Paz.

El mandatario mencionó que «el enemigo terrorista» apareció a escasos días de una exitosa investigación policial que en 100 horas puso al descubierto a una violenta banda delictiva que una semana atrás perpetró el último de al menos seis atracos en que fueron asesinados seis policías.

La banda tenía por cabecillas al capturado coronel de policía Blas Valencia, quien comandaba servicios de patrullajes camineros en Santa Cruz, y al mayor retirado Freddy Cáceres, su lugarteniente también detenido.

Tras el doble atentado, la organización criminal se convirtió en el centro de la investigación oficial, dijeron fuentes policiales que pidieron el anonimato.

Dijeron que ello obedecía, esencialmente, a declaraciones en que ambos policías involucraron a otros oficiales y miembros de su institución e, incluso, de las fuerzas armadas. El coronel Valencia, dado de baja con ignominia luego de ser detenido, reveló a una agencia noticiosa nacional, nexos de la banda con generales de policía y la esposa de un ex ministro de Gobierno. Sostuvo, por ejemplo, que un general, al que identificó como Walter Carrasco, le cobraba 4.800 dólares mensuales para mantenerlo en su cargo en Santa Cruz. *

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