Dimite el primer ministro socialista de Portugal
Tras reunirse con el presidente Jorge Sampaio, Guterres dijo a los periodistas que solicitó la audiencia «para presentar mi renuncia al puesto de primer ministro».
El portavoz presidencial, Moraes Cabral, dijo luego a la prensa que «el presidente de la República aceptó la renuncia ofrecida por el primer ministro».
A su salida de la reunión con Sampaio, Guterres dijo que «mi deber ante Portugal y los portugueses es evitar la confusión política».
Sin embargo, Guterres dijo que no deseaba exponerse a una moción de censura ante el parlamento, ya que eso no contribuiría al «restablecimiento necesario de la confianza entre el gobierno y los gobernados».
Los simpatizantes socialdemócratas tomaron las calles de Lisboa y de otras ciudades al sonido de bocinas de automóviles y desafiando el frío de la noche para celebrar el mejor resultado electoral del partido en 10 años.
Las elecciones generales estaban previstas para octubre del 2003.
Sin embargo la renuncia de Guterres abre el camino para elecciones anticipadas. Según la legislación portuguesa, el presidente debe disolver el parlamento y convocar a elecciones en un plazo de 60 días, tras conversaciones con los partidos políticos y la realización de un consejo de estado.
El líder de los socialdemócratas, José Manuel Durao Barroso, ex ministro de Relaciones Exteriores, dijo que las elecciones municipales del domingo mostraban que el partido era la principal fuerza política del país.
«Hoy la nación sabe que existe una alternativa y que esa alternativa son los socialdemócratas», dijo a periodistas.
La victoria de los socialdemócrata representó la segunda de un partido de Europa occidental ubicado a la derecha del partido en el poder en menos de un mes. En noviembre, los daneses eligieron a un gobierno de derecha y rechazaron a los socialdemócratas.
Pero analistas dijeron que había poca relación entre ambas elecciones, porque en Dinamarca se centraron en los compromisos de la derecha para limitar la inmigración.
Daniel Gros, director del Centro de Estudios Políticos Europeos en Bruselas, dijo que los socialistas de Guterres habían gastado más de lo que podían y no habían sido capaces de cumplir con sus promesas de desarrollo.
«En este caso, las políticas (de Portugal) eran financieramente insostenibles y se convirtieron en políticamente insostenibles», dijo.
Guterres, de 52 años, vio caer su popularidad a medida que la economía se enfriaba y quedaba relegada con relación al crecimiento de la media de la Unión Europea durante la mayor parte de la década de 1990.
El partido socialista dispone de la mitad de los escaños del parlamento de 230 miembros. Guterres se ha negado a ligar las elecciones municipales al adelanto de los comicios generales.
Los socialdemócratas obtuvieron la victoria en los ayuntamientos de las tres ciudades más importantes del país, entre ellas Lisboa, poniendo fin a 12 años de gobierno socialista en la capital portuguesa. Los socialistas encabezaban las votaciones en conjunto, dijo la comisión electoral nacional. Pero los socialdemócratas se impusieron a los socialistas por 130 frente a 98 en la mayoría de las alcaldías, con los comunistas detrás, con 27. Socialdemócratas y socialistas disponían cada partido de 127 ayuntamientos en una nación de 10 millones de personas.
Los candidatos socialistas también perdieron en Sintra, segunda ciudad de Portugal, y en Oporto, la tercera. La abstención llegó al 35,9 por ciento de los votos, dijo la comisión electoral. *
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