Exito de consulta popular por subsidio a desocupados
ISIDORO GILBERT
Con más de 2,7 millones de votos en respaldo a la propuesta de un subsidio de 380 dólares por desocupado concluyó la votación que por cuatro jornadas desplegó por todo el país el Frente Nacional Contra la Pobreza (Frenapro).
Con escasez de medios que conmueven, funcionaron alrededor de 20 mil urnas, que llegaron en algunos sitios a mula, o abriendo picadas a poblaciones en medio de la selva, sirvió además para difundir una propuesta económica alternativa que se basa en un shock de distribución de la riqueza para alentar la demanda, una filosofía totalmente contraria a los ajustes fiscales en busca del equilibrio de cuentas como atractivo, nunca cumplido, para los inversores de acá o de afuera.
Los dirigentes del Frenapro, particularmente los de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), motor de la iniciativa, se consideran muy satisfechos por la movilización que demostraría la falacia de la falta de participación de la gente del común, porque se les ha exhibido una propuesta que prendió masivamente, al estar por las cifras provisionales conocidas.
Hurgando más a fondo, se puede colegir que este es el inicio para iniciativas mayores y que atraigan a nuevos sectores. Si se computa que en las elecciones del 14 de octubre hubo cerca de un 1.600.000 votos para la izquierda y que la CTA tiene 700.000 adherentes, podría entenderse que la iniciativa movilizó no solamente al sector más esclarecido de la sociedad.
Las cifras y datos estadísticos revelan que hubo incorporación de sectores que hasta ahora no se comprometían en actos de esta naturaleza. La televisión exhibió estos días opiniones de gente sencilla que sufragó con total conciencia de que se trataba de un modo de comenzar a cambiar las cosas, resumió ante este diario una voz cercana a los organizadores.
En tanto irrumpen en el escenario nuevos actores: los comerciantes autoconvocados, que no quieren saber nada con los políticos, que cortan rutas en los barrios y ayer en autopistas, demandando que se elimine las restricciones al uso del dinero que se impuso hace poco más de dos semanas y que ha hecho caer estrepitosamente las ventas, sobre todo en los negocios más chicos.
Los supermercados, generosos como nunca estos días en ofrecer productos a bajo precio como medio de dejar de lado la competencia de los pequeños, tampoco pueden cantar victoria.
El fin de semana se registraron saqueos en supermercados de Mendoza y Santa Fe, y el Ministerio de Defensa envió aviones Hércules con mercaderías a esas dos provincias para poner un poco de tranquilidad a la gente en vísperas de las fiestas.
LA REPUBLICA supo que en el partido de Lomas de Zamora, uno de los más importantes de la provincia de Buenos Aires, el fin de semana, la gobernación debió repartir 250 mil bolsas con alimentos para frenar acciones desesperadas. Una fuente oficial comentó que «no hay mano negra detrás de estos saqueos; surgen líderes naturales».
En algunos casos son corrientes clasistas del movimiento sindical las que actúan como mediadores entre los hambrientos y los grandes negocios de alimentos, para conseguir donaciones y evitar desbordes.
Ayer se cumplió la primera jornada del paro ferroviario en todo el país en solidaridad con el cierre de un ramal que especialmente transporta cereales, y que dejaría cesantes a centenares de trabajadores. La Fraternidad, el viejo sindicato de los maquinistas, reclama para que se levante la medida de fuerza que se abonen los sueldos caídos.
Como para muestra sobra un botón, ayer se informó que en noviembre la producción industrial disminuyó, respecto de igual mes de un año atrás, en un 11,6%. *
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