Aníbal Ibarra dirigirá el Frente Grande
ISIDORO GILBERT
El Frente Grande, el partido que fundó en los 90 Carlos «Chacho» Alvarez, eligió como su nuevo presidente al jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, pero el Congreso partidario realizado en esta ciudad, no pudo definir la línea política futura de la agrupación, por las fuertes disidencias internas.
Chacho Alvarez abandonó la jefatura partidaria sin ninguna formalidad, después que renunció como vicepresidente de la Nación, ante la imposibilidad de avanzar, por no tener apoyo de Fernando de la Rúa en su objetivo de luchar contra la corrupción en el Senado Nacional, después que se denunciara que la ley Laboral había sido lograda mediante sobornos a legisladores del peronismo.
No hubo objeción de los delegados de casi todo el país en designar a Ibarra como titular del Frente Grande, que fue en su momento la columna fundamental del Frepaso, que integraban otros partidos, como dos vertientes del socialismo, demócratas cristianos, intransigentes y otros, que virtualmente han abandonado esa coalición que a la vez, con la Unión Cívica Radical conformó en 1997, la Alianza que dos años más tarde llevara De la Rúa a la presidencia del país.
Pero la imposibilidad de designar una mesa de conducción del Frente, determinó que el cónclave pasara a cuarto intermedio hasta fines de marzo. Con todo, esa no fue la mayor diferencia. Presionado por un sector del frentismo que no quiere abandonar el gobierno de De la Rúa, Ibarra optó por soslayar el reclamo del sector más combativo, para que se discutiera la experiencia de la Alianza y una línea de acción que hiciera al partido absolutamente autónoma del gobierno nacional.
La «línea dura» la encabeza el diputado nacional, José Vitar, un hombre que sigue manteniendo diálogo fluido con Alvarez, y en cierto modo es quien expone sus ideas. Vitar dirige a los legisladores nacionales que rompieron con la Alianza en la Cámara baja, donde otro sector sigue conviviendo con el radicalismo.
Voces del «ala dura» fustigaron a Ibarra por conformarse con haber sido nombrado jefe del partido, lo que sostienen–es un acto formal sin contenido. «Quiere mantener líneas de acuerdo con sectores del radicalismo para lograr su reelección como jefe del gobierno porteño», le imputan la indefinición programática del Lord Mayor de la Reina del Plata.
Crisis generalizada
Lo más grave que ocurrió en el Congreso frentista fue la convicción de casi todos los presentes del escaso peso de su partido en la política nacional, después de haberse proyectado nacionalmente como una alternativa.
La deflación comenzó luego de la renuncia de Alvarez a la vicepresidencia del país, tomada al margen de cualquier discusión orgánica con los suyos. El virtual alejamiento del líder histórico de la política cotidiana, su presencia por medios de vicarios le ha generado muchos enemigos dentro del FG.
Chacho, sin embargo, no abandona totalmente la política. Ha mantenido reuniones con sus más fieles, pero también con el ex gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, analizando escenarios que no descartan una ruptura del hoy senador nacional del justicialismo de su partido si éste vuelve a caer bajo la influencia de Carlos Menem, quien avanza en sellar un acuerdo con De la Rúa.
El Presidente de todos modos tiene agendado un encuentro con Duhalde, dentro de su ronda de consultas a favor de la concertación para aprobar el presupuesto nacional y otras medidas afines, que demanda el FMI para destrabar un préstamo por 1.264 millones de dólares que son necesarios para atender compromisos externos y evitar el default.
Dentro de este complejo panorama, la UCR realizó en Villa Giardino, Córdoba, un encuentro nacional.
Su titular, el gobernador del Chaco, Ãngel Rozas, trató sin éxito de conciliar una línea pro De la Rúa con otra en el límite de la ruptura con el gobierno nacional. Con todo Rozas señaló que la UCR se opone a la política que reclama el FMI, lo que no significa precisamente un respaldo al Presidente.
El ala progresista volvió a plantear la necesidad de buscar alternativas políticas y económicas transversales, es decir, con sectores peronistas y frentistas, opuestos francamente a la conducción económica, como intento para enfrentar la crisis más profunda que conoce este país desde tiempos inmemoriales y que ya verifica escenas de desesperación social como el asalto a supermercados de ciudadanos sin recursos, una situación agravada por las recientes medidas financieras de Cavallo que redujo abruptamente el circulante en pesos para mantener la ficción de la convertibilidad.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad