Arafat exigió el fin de la violencia mientras Israel quiere hechos, no palabras
El Estado Hebreo reaccionó con escepticismo ante esta petición y explicó que las «palabras no bastaban».
«Pido de nuevo la interrupción total de cualquier acto violento, sobre todo de los atentados suicidas que hemos repudiado siempre. Sus autores deberán responder por ellos», aseguró Arafat en este discurso dirigido al pueblo palestino y transmitido por la televisión local desde Ramalá (Cisjordania).
«Hoy retiro la necesidad de poner fin, completa e inmediatamente, a cualquier operación armada», añadió el presidente palestino, que sufre intensas presiones israelíes e internacionales después de una ola de atentados antiisraelíes.
El presidente también pidió que se ponga fin a todos los disparos con mortero contra objetivos israelíes. «Eso sólo da razones a Israel para atacarnos», señaló.
Refiriéndose directamente a los movimientos de resistencia Hamas y Jihad islámico, Arafat afirmó que «no tolerará ninguna otra autoridad» que no sea la suya en los territorios palestinos.
«Cuando esta Autoridad tome una decisión debe ser respetada», señaló refiriéndose a la proclamación del estado de emergencia en los territorios a principios de diciembre después de los sangrientos atentados cometidos por Hamas en Israel.
En su discurso, Arafat acusó al primer ministro israelí Ariel Sharon de librar una guerra «injusta» contra los palestinos. «Es una guerra injusta contra el pueblo palestino, su Autoridad, sus recursos y su seguridad», sostuvo, añadiendo que «esta guerra injustificada no conseguirá que el pueblo palestino se rinda».
Además afirmó que el camino de las negociaciones es el único medio para resolver el conflicto israelo-palestino.
«Las negociaciones son el único medio de resolver» este problema, declaró, instando a los palestinos a respetar el alto el fuego para «que vuelva la calma y se reanuden las negociaciones» de paz.
«Pido de nuevo al pueblo israelí, a sus fuerzas políticas, sus instituciones y su gobierno que vuelvan inmediatamente a la mesa de negociaciones», añadió. El presidente palestino también instó a Israel a «poner fin inmediatamente» a las medidas tomadas contra el pueblo palestino que sólo complican la situación y «ponen en entredicho la seguridad, la paz y la estabilidad en la región».
«No estamos pidiendo nada imposible ni representamos un peligro para la existencia de Israel. Queremos recuperar nuestra tierra que fue ocupada en 1967, entre ella la parte este de Jerusalén», señaló, exigiendo igualmente la retirada de las fuerzas israelíes de las colonias.
El jueves pasado, el gobierno del primer ministro israelí Ariel Sharon declaró a Arafat «fuera de juego» y cortó todos sus vínculos políticos con él tras un nuevo atentado contra un autobús de colonos judíos perpetrado en Cisjordania.
Además, Israel bombardeó en los últimos días objetivos estratégicos palestinos, en respuesta a los ataques cometidos contra colonias judías o posiciones militares israelíes. «Queremos un verdadero Estado palestino, un Estado verdadero en el sentido literal del término, con Jerusalén como capital, al lado del de Israel», prosiguió el presidente. En su discurso, Arafat no se refirió a las presiones estadounidenses que sufre su pueblo desde la última ola de atentados cometidos por grupos extremistas contra Israel y prefirió recordar las declaraciones del presidente George W. Bush y su secretario de Estado Colin Powell a favor de la creación de un Estado Palestino.
Arafat habló con tono firme, matizando sus frases con numerosos gestos con la mano, en el día en que justamente se celebra la fiesta del Aid el Fitr, que marca el fin del Ramadán, mes de ayuno musulmán.
En Jerusalén, un portavoz del primer ministro israelí Ariel Sharon, Raanan Gissin, afirmó poco después del discurso de Arafat que sus palabras no son suficientes y que deben ser acompañadas de hechos.
«Las palabras no bastan. Hacen falta actos. Arafat debe realizar detenciones para que los terroristas dejen de cometer atentados en Jerusalén, Haifa (norte de Israel) y Beersheva (sur). El tiene los nombres (de los extremistas)», declaró Gissin a la prensa.
«El tiene la lista, sabe exactamente lo que hay que hacer. Debería dejar de pronunciar discursos y cumplir con su obligación. Entonces, tal vez (Arafat) vuelva a ser un factor que tengamos en cuenta», añadió Gissin. Por su parte, la Casa Blanca calificó de «constructivo» el discurso pronunciado de Arafat pero agregó que debe concretarse en hechos.
Arafat pronunció «palabras constructivas pero es importante que ahora tome acciones concretas» dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Por último, el canciller francés Hubert Vedrine elogió en un comunicado la «firmeza» de Arafat y confió en que el presidente palestino pueda concretar «rápidamente» estas buenas intenciones. *
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