Estuvo 11 años cerrada mientras se intentaba enderezarla para que no se desplomara

Reabrió la Torre de Pisa

ROMA, ANSA

 

Al son de las campanas, la célebre torre comenzó a recibir, a las 11.30 locales (10.30 GMT), sus primeras visitas: entre los diez primeros turistas que subieron se encontraban dos jóvenes españolas, que confesaron sentir «una emoción indescriptible».

«Es maravilloso, estamos muy emocionadas», dijeron a coro María del Carmen, de 26 años, y Montse, de 37, residentes en Barcelona, tras subir los 293 escalones de la torre.

Varios turistas indonesios y japoneses tampoco quisieron perderse el acontecimiento y se unieron a los numerosos italianos que recibieron la entrada gratis –regalo de la municipalidad, en ocasión de la solemne reapertura–.

El primero en entrar en el «campanile» más famoso de todo el mundo, inscrito en el Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue el alcalde de Pisa, Paolo Fontanelli, seguido del arzobispo de la ciudad, Alessandro Plotti.

Un enjambre de periodistas de todo el mundo y numeroso público acudió a la ceremonia, marcada por la sobriedad en respeto de las víctimas de los atentados del pasado 11 de septiembre contra Nueva York y Washington.

La guerra y la amenaza terrorista llevaron a las autoridades de la ciudad toscana a festejar con discreción este acontecimiento tan feliz, ya que la torre ha vuelto a recuperar el grado de inclinación que tenía en el siglo XVIII.

Los trabajos efectuados en estos casi doce años han servido, en efecto, para corregir el desnivel de su lado izquierdo en casi 40,6 centímetros.

A partir de ahora se prevé que la torre –más recta y más segura, gracias a una millonaria inversión– atraiga a multitud de turistas, que pagarán 15 euros por entrar.

El monumento había sido cerrado al público el 7 de enero de 1990 ya que su inclinación se estaba acentuando peligrosamente y corría el serio riesgo de llegar a desplomarse.

Ahora, las visitas serán controladas –sólo podrán subir a esta joya del patrimonio artístico de Pisa 360 personas al día– a fin de evitar eventuales daños provocados por el sobrepeso.

Sólo se admitirán 12 grupos de 30 personas al día, y no podrán estar dentro más de 40 minutos.

Antes del cierre, aproximadamente un millón de personas anualmente hacía cola para subir a la empinada torre, que en realidad es el campanario románico del Duomo (catedral) de Pisa.

En la reapertura estuvo presente también Michele Jarmiolkowsky, el ingeniero que coordinó los trabajos de enderezamiento, quien fue proclamado ciudadano de honor de Pisa tras asegurar que el monumento se mantendrá en pie «por los próximos 250 años, por lo menos». *

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