De la Rúa opta por más recesión
ISIDORO GILBERT – CORRESPONSAL EN ARGENTINA
Les generó algo más que angustia por el temor que la escalada de descontento pueda desembocar en descontrol. Pero opta por la ortodoxia fatal.
No hay medida gubernamental que no provoque malestar. Para peor, el ministro de Economía, borra con una mano lo que la otra ha escrito meses antes, como los planes de competitividad basados en exenciones impositivas para que las empresas locales pudieran competir con la avalancha de producción extranjera: las deja libradas a su suerte. Domingo Cavallo, era un as en sacar conejos ahora no encuentra como mantener su obra maestra: la convertibilidad, ese instrumento que se convirtió con el tiempo en el modelo económico cuyas secuelas en la capacidad de dar empleo y producir han sido nefastas. Para mantener la ficción de que sobrevive, necesita déficit cero es decir, más recesión.
¿Por qué está terminada la convertibilidad? Por sus persistentes violaciones a través de los desequilibrios fiscales financiados con las reservas internacionales y la asistencia del Banco Central a los bancos, pero que ahora ya no es posible. Dicho de otro modo: el creciente déficit de la Nación y las provincias pudieron soslayarse por el endeudamiento, financiamiento hoy cortado.
El gobierno ha utilizado reservas que garantizan el uno a uno, superando la alarma roja. Hoy no se podría cambiar cada peso en circulación por un dólar por eso proponer dolarizar es chapucería, amén de mal camino. Además, el uso y abuso en varias provincias de los papeles que se disfrazan de moneda, es emisión. Estos datos objetivos son los que dan lugar a versiones de todo tipo.
Hubo otra premisa de la convertibilidad fallida: que extranjerizar la banca haría que las casas centrales las socorrerían para evitar las corridas como las de las últimas semanas y no se cumplió.
El candado sobre los depósitos junto con el control de cambios fueron decisiones apuradas por las corridas bancarias que sólo dilatan el fin formal de la convertibilidad. ¿Qué hacer? Es lo que está en juego. Esta muerte del cisne provoca efectos deletéreos adicionales. El comercio está frenado y con ello, la virtual cesación de pagos. La desocupación oficial –18,3% es la medida en octubre–, ¿a cuánto ascendería ahora? Los economistas ortodoxos anuncian que para el primer semestre del año que viene, el PBI podría caer como mínimo el 7%.
Cómo armar un presupuesto
Cavallo voló a Washington para restablecer las negociaciones con el FMI luego de que la misión que negociaba aquí, le dijo a De la Rúa que con el presupuesto elaborado por Economía, no habría desembolso de un crédito, más importante como señal para los mercados que como necesidad para pagar vencimientos que se cumplieron días atrás mediante ingeniería financiera. El ministro logró restablecer un nexo virtualmente roto. ¿Qué pide el Fondo? «O dejan flotar la moneda o consiguen el déficit cero del futuro presupuesto, para sostener la convertibilidad». Pero debe tener aprobación parlamentaria, donde el voto peronista es clave.
No es sencillo: los legisladores del justicialismo que buscan su espacio en la constelación partidaria, que no obedecen a sus gobernadores, más necesitados de acuerdos a corto plazo, ni menos aún a Carlos Menem, han decidido en un cónclave secreto que no votarán el presupuesto con los ajustes que reclama el ministro. ¿Lo hacen porque es impolítico o están decididos a empujar la devaluación? Nadie responde.
¿A cuánto ascienden las podas para el déficit nulo? Depende de cuánto ahorrará el canje de la deuda en manos de los acreedores externos, porque no es igual cerrar con un 7% de interés para el nuevo bono, que con 4% o 2%, como proponen algunos sectores y que serviría para replantear la parte ya cerrada con los tenedores locales.
Pero también depende de la recaudación. Con la perspectiva de caída en el comercio que supere la coyuntura de estas semanas, y una nueva bajada del PBI, el esfuerzo por blanquear la economía, con lo que se quiso justificar el candado a los ahorros y depósitos, es un enigma. Cavallo lo sabe y desespera por encontrar recursos; se encuentra como en el cuento de la manta: si tapa la cabeza, desnuda sus pies.
De la Rúa recibió a Menem en la casa de gobierno el día de la huelga más brava, sin calcular el costo político de la visita que de todos modos le ha servido de poco, dado que el ex presidente, aún bajo proceso por el caso de las armas o enriquecimiento ilícito, no le pudo asegurar que puede influir sobre los legisladores del PJ para que aprueben dos puntos reclamados por el FMI: el presupuesto y un nuevo convenio fiscal entre la Nación y las provincias. Es que para el Fondo, el interior genera el déficit que no se puede domar.
Menem sabe cómo sacar rédito del encuentro. No sólo aconsejó dolarizar a corto plazo, sino que convocó a un «acuerdo patriótico» buscando hacerse dueño de la iniciativa. Fue como decir, concertar desde afuera hacia adentro, es decir, imponerle al gobierno un lineamiento. El reclamo de Menem por la dolarización es funcional a la de los bancos, las empresas de servicios públicos y otros sectores de la economía concentrada, no solamente endeudados en verdes, sino sostenedores de la ortodoxia económica sin la formalidad de la equivalencia de un peso, un dólar, ya que la moneda nacional no existiría más. Pero dolarizar no es soplar y hacer botellas y todos lo saben.
Menem y sus rivales peronistas
El rechazo de Menem a cualquier intento de cortarle a De la Rúa el mandato, una idea que flota en cualquier análisis, es compresible: es el tiempo que el ex presidente necesita para recomponerse dentro de su partido del que sólo tiene la titularidad nominal, así como recuperar imagen en la ciudadanía. Pero Menem también cree que la crisis antes que económica, es de naturaleza política, que recrear el poder político garantiza la gobernabilidad: ¿nueva alianza?
Para poder «concertar desde afuera hacia adentro», Menem necesita acordar con el fraccionado justicialismo que reconoce varias líneas: los gobernadores de las provincias grandes, con contradicciones entre ellos por sus respectivos planes presidenciales, los mandatarios de las provincias chicas, que son los que han impuesto a Ramón Puerta como titular del Senado y virtual vicepresidente, los legisladores (que no son todo cohesión) y Eduardo Duhalde, el enemigo del ex mandatario.
¿Llegó el momento de la paz dentro del PJ? Puerta negocia un encuentro entre los dos, pero Duhalde ha dicho que él tiene otro proyecto, opuesto al modelo neoliberal. Sea disfraz, o para sus objetivos personales lo real, es que los amigos del ex gobernador susurran que su jefe cree terminada la gestión De la Rúa, que él podría hacerse cargo del interregno hasta el 2003, con el compromiso de no postularse para presidente. Juegos de arena.
Duhalde podría reunir a los gobernadores más fuertes y a gran parte de los de las pequeñas provincias, pero a los radicales se les hace cuesta arriba tener que aceptar la incapacidad de que uno de los suyos cumpla con su mandato. Ellos preferirían a un Duhalde jefe de gabinete con funciones de primer ministro a la europea, con un presidente formal. ¿Otra alianza?
¿Tiene este sector peronista un programa diferente? En principio se proponen salir de la convertibilidad y postulan la reactivación del mercado interno, la reindustrialización en las posibilidades actuales y definir un modelo de país que ha sido abandonado a la suerte del mercado. La CGT, particularmente la del camionero Hugo Moyano, comparte este proyecto. Los servicios de inteligencia ven en cada movida sindical de ese origen, un movimiento desesta
bilizador.
Pero De la Rúa opta por el déficit cero, es decir recesión y no quiere la devaluación. La renuncia del Secretario de Finanzas, Daniel Marx, por una combinación de diferencias con Cavallo sobre las últimas medidas, y presiones familiares para radicarse en los EEUU (donde continuará como negociador de la deuda), será suplida por Miguel Kiguel, un hombre de los grandes bancos.
Es quien, en tiempos del menemismo, fue el artífice de la colocación de bonos públicos argentinos para financiar el déficit fiscal: es el padre de la deuda que ahora no se puede pagar. Este nombramiento respaldado por el menemismo, es como colocar el zorro en el gallinero. Por eso, la diputada Elisa Carrió tronó con una amenaza: pedir que se declare al Presidente «traidor a la Patria».
Gestos y contenidos
Dolarizar no está descartado pese a sus dificultades, entre otras, al igual que devaluar, debe pasar por el Parlamento. Sería un paso hacia el ALCA que puede sepultar al Mercosur y la relación con Brasil.
Mientras el socio mayor interpretó la decisión de la Cámara de Representantes sobre el fast track como un instrumento que mantiene las subvenciones agrícolas y las restricciones arancelarias, y que hacen imposible a Brasil ingresar al proyecto norteamericano, la cancillería argentina leyó con voluntarismo aquella decisión ahora en manos del Senado.
La diplomacia argentina muchas veces valora más los símbolos que los contenidos: imagina que trae aire el anuncio que haría en Washington Adalberto Rodríguez Giavarini –cuando se entreviste con Colin Powell y Condolezza Rice– que el primer contingente de tropas argentinas para Afganistán llegará a Kabul el 22 de diciembre. Son las tropas destacadas en Chipre.
Como con el voto contra Cuba en su momento, en el Palacio San Martín suponen que formar parte del lote que acompaña a EEUU, bajo la cobertura formal de la ONU, será recompensado en la emergencia económica. Así no funcionan los EEUU donde el Tesoro y el Departamento de Estado, sin ser compartimientos estancos, se rigen por otros parámetros. Igual que el FMI. *
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