Crece la resistencia civil contra la guerrilla colombiana

Los habitantes de diversos pueblos campesinos de Colombia han puesto en fuga en el último mes a nutridos comandos guerrilleros que pretendían asaltar sus localidades, en hechos que dan muestra de una creciente resistencia civil contra los grupos armados.

Lugareños que entonaron canciones navideñas y el himno nacional colombiano repelieron el martes, por tercera vez en los últimos 26 días, una incursión de 400 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) en el municipio de Bolívar, 670 km al suroeste de Bogotá, en el conflictivo departamento de Cauca.

El escuadrón guerrillero pretendía atacar con explosivos y fuego de fusilería el cuartelillo policial y varias oficinas gubernamentales de Bolívar, según los pobladores.

«La gente quiere que se respete la vida, está cansada de tanto miedo y de vivir todos los días con terrorismo sicológico», dijo el sacerdote católico de la población, Emerenciano Daza, quien alentó las manifestaciones que los lugareños efectuaron el 16 y el 21 de noviembre pasado, cuando los insurgentes intentaron atacar el cuartelillo y secuestrar a 21 policías en Bolívar.

«Estaba durmiendo cuando me despertaron ruidos de tiros de fusil; entonces me levanté y vi que mis vecinos nos gritaban para que saliéramos a las calles para defendernos y no permitir que la guerrilla le ganara al pueblo», señaló por su parte una pobladora, encargada de prestar vigilancia en las afueras del pueblo.

Los habitantes de Bolívar utilizaron altavoces para transmitir música a alto volumen y emitir el santo y seña para defenderse de los rebeldes, que se marcharon del casco urbano de Bolívar en la madrugada del martes.

Hace tres semanas, los indígenas del municipio caucano de Caldono también se opusieron pacíficamente a que los insurgentes de las FARC incursionaran a sangre y fuego en su pueblo.

En Cauca, uno de los departamentos más pobres de Colombia, también operan los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) y los paramilitares de ultraderecha, enemigos acérrimos de la insurgencia.

Las FARC (16.500 combatientes) y el ELN (4.500) están comprometidos en sendos esquemas de paz con el gobierno del presidente Andrés Pastrana, quien les ha pedido en varias ocasiones terminar con los asaltos a los pueblos, los secuestros de civiles, policías y militares y los atentados contra la infraestructura energética y vial del país.

Los habitantes de varios pueblos del departamento de Chocó (noroeste) se manifestaron hace dos semanas por las calles, en protesta por diversos ataques de las FARC y el ELN contra las torres de alta tensión de esa región.

El jefe del ejército colombiano, el general Jorge Mora, dijo que la actitud de los lugareños de Bolívar, Caldono y Chocó «demuestra que los campesinos están cansados de la violencia de los grupos armados y que están dispuestos a resistir pacíficamente a sus incursiones».

«Los restantes colombianos deben seguir los ejemplos de esos lugareños», enfatizó el comandante militar. *

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