Lo reveló Hussein Aidid, uno de los más poderosos señores de la guerra

57 jefes de Al Qaeda lograron huir a Somalia

Aidid, durante una conferencia de prensa en Addis Abeba referida por radio Nairobi, dijo que estos hombres disponen de medios «ilimitados» que les habrían sido proporcionados por «organizaciones no gubernamentales islámicas y de países árabes».

Además, subrayó que buscarían aprovechar la anarquía y la pobreza en Somalia para poner de su lado a la mayoría de la población.

Aidid es copresidente del Consejo de Reconstrucción y Restauración Somalí (SRRC), que reúne a la mayoría de los señores de la guerra somalíes, que controlan gran parte del territorio, aunque con fuertes diferencias entre sí.

El SRRC está esencialmente en la órbita etíope, y está ofreciendo la máxima colaboración a Estados Unidos (muchos comandantes ya tuvieron reuniones con consejeros militares norteamericanos para estudiar posibles objetivos) y sus aliados, en caso de una eventual invasión a Somalia como segundo paso en la lucha global contra el terrorismo.

También el gobierno de transición nacional somalí –no reconocido, por otra parte, por el SRRC– ofrece colaboración en la lucha contra el terrorismo, pero no considera que haya bases de fundamentalistas en el país. Del cual, por otro lado,controla sólo algunas partes de la capital, Mogadiscio.

Las naves de guerra norteamericanas ya controlan las larguísimas costas somalíes, de 3.330 kilómetros de extensión, y se espera que las flotas aliadas aseguren sus posiciones sobre el tablero de la región para el mes de enero en una nueva fase de la lucha contra el terrorismo.

Ningún sospechoso podría pasar el estrecho cerco, y mucho menos Osama bin Laden, tal vez a la cabeza de un grupo de desesperados.

Pero el despliegue es de tal magnitud que hace pensar más en un trampolín de lanzamiento para una invasión que en un patrullaje para bloquear a eventuales prófugos de Afganistán.

Ese es el probable escenario que se está configurando en esta franja de Africa, y que tiene como protagonistas a Kenia y Somalia.

Kenia garantiza a Estados Unidos y Gran Bretaña apoyo logístico y bases militares, además de permitir al FBI la dirección de las investigaciones contra sospechosos de terrorismo islámico en su territorio.

A cambio espera obtener que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desbloquee ayudas y financiaciones, congeladas desde hace un año por la falta de una ley contra la corrupción, y de estrategias económicas claras y verificables.

Por su parte también Etiopía expresó disponibilidad para cooperar, sin ocultar sus miras de imponerse como Estado de referencia para Somalia.

Los señores de la guerra somalíes, además, hacen fila para recibir en sus bases a consejeros militares norteamericanos y discutir con ellos los objetivos por atacar, ofreciéndoles apoyo y hombres.

Así cada uno en competencia con el otro esperan lograr prebendas y honores. Mostró plena disponibilidad también el gobierno de transición nacional, que no controla nada del territorio pero tiene reconocimiento internacional.

En síntesis, el cerco se estrecha implacablemente en torno a Somalia, que carece de Estado central y por lo tanto de leyes y límites certeros, y donde proliferan las bandas armadas en conflicto entre ellas, convirtiendo al país en un santuario perfecto para el terrorismo.

Pero lo que parece faltar también, según observadores y fuentes diplomáticas, es la entidad que derrocar. No hay duda de que existen grupos y centrales ligadas a Osama bin Laden, sobre todo a través de la organización al-Itahid al-Islam (Unidad del Islam), una costilla de Al Qaeda bastante difundida en el territorio. *

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