En las inhóspitas laderas de los Montes Blancos

El teléfono móvil delata los movimientos de Osama

Las comunicaciones se refieren a Bin Laden y sus movimientos sobre las inhóspitas laderas de los Montes Blancos: las habrían hecho algunos combatientes de Al Qaeda que en las últimas horas al parecer se atrincheraron en el cañón de Spin Ghar, la zona donde se concentraron los nuevos bombardeos norteamericanos.

«Osama está en un área cada vez más restringida», dijo al New York Times la fuente militar. «El sentido de los llamados es que está obligado a subir en altura y a esconderse cada vez más profundamente en este complejo de cavernas y túneles».

Blu-82 es una bomba de siete toneladas, la más letal del arsenal convencional norteamericano, capaz de arrasar todo el terreno en un radio de 500 metros. Su impacto –indicó ABC, citando fuentes del Pentágono–produjo daños enormes, pero también un «efecto psicológico» sobre las tropas de Al Qaeda, que impulsó a los colaboradores del jeque a prenderse del teléfono.

Según la ABC, en el pánico que siguió a la explosión del temible explosivo «corta margaritas», fue posible interceptar llamadas según las cuales Osama «estaba cerca» del epicentro de la explosión, pero consiguió escapar ileso.

«Podría ser la confirmación de que Osama aún está en la zona», indicó la fuente de ABC, observando por otra parte que los militares norteamericanos no excluyen la hipótesis del despiste: los llamados de los colaboradores de Bin Laden podrían haberse hecho para cubrir las huellas de la fuga de su jefe de los Montes Blancos.

Decenas de combatientes de Al Qaeda ya habrían pasado a Pakistán, según fuentes militares norteamericanas citadas por la NBC, pero con una recompensa de 25 millones de dólares sobre su cabeza Bin Laden es un animal en la mira.

El terrorista saudita, sin embargo, podría volatilizarse utilizando los túneles subterráneos que según se dice conectarían Tora Bora con Pakistán.

Para cortarles la vía de salida, helicópteros y miles de soldados paquistaníes fueron desplegados sobre la montaña y en los valles a lo largo del límite entre Pakistán y Afganistán.

En una señal de que el comando militar norteamericano teme que el cerebro de los atentados del 11 de setiembre se le pueda escapar, los aviones AC-130 –los más poderosos de la aviación norteamericana– recibieron la orden de patrullar la línea de frontera junto con los aviones espía sin piloto «Predator». *

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