Las elecciones rusas en la devastada capital de Chechenia

Urnas entre las ruinas

Grozny, Rusia, AFP

Mientras que la comisión electoral se congratulaba por una movilización inesperada, muchos habitantes afirmaban que no votarían.

La imagen es sobrecogedora. Rodeada de ruinas y de escombros, de casas convertidas en cenizas y de edificios destrozados por los bombardeos rusos, el colegio electoral número 39 en el barrio de Zadoskoi fue instalado en una de las escasas edificaciones que permanecen en pie.

«La elección presidencial de la Federación de Rusia» indica una pancarta desplegada delante del centro de votación, uno de los 36 oficialmente dispuestos en la capital chechena.

«La elección transcurre con normalidad. No esperábamos semejante movilización. Los electores llegaron incluso antes de la apertura del colegio y un 71% de ellos ya votaron», se felicitó a mediodía el presidente de la comisión electoral, Umar Ibraguimov, ante periodistas rusos y occidentales, en un visita guiada por el ejército ruso.

No obstante, de 55 personas interrogadas por periodistas occidentales, 22 aseguraron que no votarían, 18 (los de más edad) indicaron que lo harían a favor del comunista Guennadi Ziuganov, y sólo 6 por el favorito de los comicios, el presidente interino Vladimir Putin que desencadenó en octubre la operación armada en Chechenia.

Algunas decenas de chechenos se hallan en el centro electoral rodeados de otros tantos soldados y milicianos que observan con mirada agresiva a los intrusos.

Pero una vez que los extranjeros se alejan, el colegio se vacía para no llenarse más.

Porque la muchedumbre se halla a unos centenares de metros de distancia. Algunos en un cobertizo de techo agujereado que sirve de cantina y donde el ministerio ruso de Situaciones de Urgencia distribuye té, kacha (caldo de sarraceno) y pan a cambio de un cupón que se obtiene difícilmente. Los demás se hallan cerca de una cisterna de agua potable.

«Ayer (sábado), la administración nos dijo: ‘tendréis ayuda humanitaria si os censáis y votáis’, cuando no llega desde hace dos semanas. Mirad, instalaron una cisterna de agua con motivo de la llegada de periodistas pero no vimos una en los últimos 4 días. No puedo votar por ellos. Primero que reconstruyan todo esto», comentó Zatsita, de 36 años, señalando las ruinas.

En el colegio electoral, acompañado por guardaespaldas, el primer adjunto de la administración provisional pro-rusa en Chechenia, Iakub Deniev, llegó para animar a los electores.

Pero una anciana le recuerda entre sollozos: «Aquí no había combatientes y aún así todo está destruido.

Nos prometistéis ayuda. Nada. Los niños están hambrientos y los ancianos fallecen».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje