Subsisten las divergencias tras la reunión entre Clinton y Assad

Fracasó cumbre en Ginebra

Ginebra, AFP

«No creo, desde el punto de vista de Estados Unidos, que sea útil retomar ahora las discusiones» sirio-israelíes, declaró el portavoz de la Casa Blanca, Joe Lockhart, durante una rueda de prensa.

El presidente Clinton organizó, en pocos días, la cumbre de Ginebra para intentar relanzar las negociaciones de paz sirio-israelíes que se habían reanudado en diciembre pasado, tras una interrupción de cuatro años, y que ahora están de nuevo suspendidas.

«Durante la cumbre, se puso el acento en la clarificación de las posiciones. Hay divergencias significativas que subsisten y que no han podido ser reducidas», dijo Joe Lockhart.

El portavoz de la presidencia siria, Gebrane Kurié, declaró ayer por la noche, tras la infructuosa cumbre, que «Israel continúa obstaculizando la reanudación de las negociaciones de paz».

El punto que bloquea las negociaciones sigue siendo la petición siria de que Israel se comprometa a retirarse totalmente de los altos del Golán, ocupados en 1967.

Stephen Seche, portavoz de la delegación norteamericana, anunció l fin de la cumbre a las 20.30 locales (18.30 GMT) después de 5.30 de conversaciones interrumpidas por una pausa. La cumbre sirio norteamericana había comenzado a las 15.00 locales.

Clinton, Assad y una decena de colaboradores se reunieron en una primera ronda de discusiones que duró tres horas y media antes de una pausa a las 18.30 (16.30 GMT).

Durante la pausa de esta reunión cumbre, la secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright continuó sus discusiones con su homólogo sirio, Faruq al-Shara.

Los dos presidentes iniciaron la reunión en una atmósfera relajada, instalados en sillones, y rodeados de sus principales colaboradores.

Ambos jefes de Estado se reunieron y se estrecharon la mano en el vestíbulo del hotel Intercontinental antes de pasar al Salón de las Naciones, en la planta baja del edificio, al iniciar la entrevista.

Sentados uno junto al otro, Clinton y Assad se hallaban acompañados por colaboradores y consejeros, alineados frente a frente.

Entre ellos, del lado estadounidense: la secretaria de Estado Madeleine Albright, el consejero para la Seguridad Nacional Sandy Berger, el enviado especial para Oriente Medio Dennis Ross y Rob Malley, miembro del Consejo de Seguridad Nacional.

Entre los sirios: Abdel Rauf al-Kassem, consejero para la Seguridad Nacional, Riad al-Daudi, consejero jurídico del presidente Assad, y Faruk al-Sharej, ministro de Relacionmes Exteriores.

Un responsable sirio había indicado que el encuentro podría dividirse en dos sesiones para que las partes pudieran mantener consultas durante la pausa.

Fuentes sirias y estadounidenses indicaron que la cumbre de Ginebra no tenía previsto establecer una fecha para la reanudación de las negociaciones sino que se limitaría a determinar si éstas son viables, dadas las posiciones mantenidas por Siria e Israel.

La ausencia de una mesa parecía confirmar que no iban a presentarse en Ginebra ni una propuesta escrita ni un proyecto de acuerdo.

Los responsables estadounidenses habían insistido en este asunto durante los últimos días dadas las protestas efectuadas por Siria en enero, cuando el diario israelí Haaretz publicó un proyecto de acuerdo estadounidense todavía en formato de documento de trabajo.

Por su parte el primer ministro israelí, Ehud Barak, dijo que la cumbre de Ginebra entre Clinton y Assad «hará caer las máscaras» e indicar «si tenemos la oportunidad de lograr la paz con Siria».

«Este hecho hará caer las máscaras de todos los protagonistas y sabremos de una vez por todas, al nivel político más elevado, si tenemos una oportunidad de lograr la paz con Siria», dijo Barak durante una entrevista difundida por la cadena de televisión norteamericana ABC antes de la cumbre.

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