Hallazgo confirmaría la responsabilidad de Bin Laden en atentados terroristas

Nuevo video contra Osama

Otra prueba esgrimida por Washington es el hallazgo en Kabul, capital afgana, de un laboratorio secreto de Ayman Al-Zawahiri –médico egipcio, brazo derecho de Bin Laden– repleto de ántrax.

Al-Zahawari pudo haber sido asesinado en días pasados y, según escribió Newsweek, estaba en un departamento en Kabul mientras los investigadores que lo visitaron lo describen como «un científico loco».

Entre los elementos más inquietantes hallados en el laboratorio existen varias muestras de ántrax y documentación que pueden vincular a Al-Qaeda con científicos rusos comprometidos en estudios sobre esa bacteria.

La filmación casera hallada en una casa privada de Jalalabad muestra al millonario saudita junto a un líder religioso y otros comensales durante un almuerzo, en el cual, Bin Laden agradece a Alá por el resultado de «una acción que fue bien, más allá de las expectativas».

Informado de lo ocurrido en el World Trade Center, el líder de Al-Qaeda expresa que no pensaba que cayeran las Torres Gemelas y anuncia que «otras cosas todavía mayores están por suceder».

Entre las pocas personas que tuvieron acceso al video, figura el vicepresidente norteamericano Dick Cheney, que explicó en la cadena NBC a Estados Unidos que en esas imágenes Bin Laden «demuestra un significativo conocimiento de lo que ocurrió y no existen dudas de su responsabilidad por los ataques del 11 de setiembre».

La Casa Blanca ahora se pregunta sobre la oportunidad de difundir el video entre la opinión pública, pero esa posibilidad no entusiasma demasiado al gobierno: «Nunca estuvimos particularmente interesados en dar a ese tipo otro espacio en televisión», dijo Cheney.

La filmación es uno de los indicios más sorprendentes recogidos en la gigantesca «escena del crimen», el ámbito del delito representado por todo Afganistán, en el cual, la CIA, el FBI y la inteligencia militar están a la caza de cada prueba también de las ramificaciones mundiales de Al-Qaeda.

Agentes dedicados a interrogar en el lugar, disquetes y documentos hallados desde Kabul a Jalalabad y en los campos de adiestramiento y otros descubrimientos, permitieron a Estados Unidos recolectar el más amplio material de Al-Qaeda nunca antes obtenido al mismo tiempo.

Muchos de esos indicios podrían resultar decisivos para que la Casa Blanca y el Pentágono decidan los próximos objetivos de la guerra global al terrorismo.

Indonesia, Yemen y Somalia, según reveló hoy el diario Los Angeles Times, pueden emerger como blancos, gracias a la documentación de inteligencia descubierta en Afganistán.

En cada uno de los países estarían identificados las posibles bases a atacar.

En Indonesia, el país no árabe con mayor población musulmana en el mundo, existe un campo de adiestramiento de Al-Qaeda en Aceh, una provincia con cierta autonomía en la parte norte de Sumatra.

En Somalia, el primer objetivo puede ser Ras Komboni, un pequeño puerto cercano a la frontera con Kenya, que Estados Unidos sospecha sea un refugio para los hombres de Al-Qaeda que huyeron de Afganistán.

Yemen es el tercer blanco posible, contra el cual, las sospechas del gobierno norteamericano crecen a medida de que surgen detalles sobre lo que las autoridades de ese país tal vez sabían (y callaron) del atentado del 12 de octubre de 2000 en la nave de guerra «Cole», donde murieron 17 estadounidenses.

Washington tiene otro objetivo inmediato, reforzado por las investigaciones en Afganistán: el valle de Hadhramaut, una zona perdida del país de donde proviene la dinastía saudita de Bin Laden y donde se esconderían hombres de su organización terrorista.

En la información obtenida en Afganistán también había manuales de los terroristas, hallados en el campo de adiestramiento de Farm Hada, que enseñan a infiltrarse en el medio occidental, como hicieron los pilotos suicidas del 11 de setiembre. *

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