Pensador francés de izquierda feliz con la derrota de talibanes
PARIS, ANSA
«Â¡Y qué derrota!», enfatizó, a la vez que opinó que su consejo para la crisis de Medio Oriente es «poner contra la pared» al líder palestino Yasser Arafat.
Mientras está por salir su último libro, «Reflexión sobre la guerra, el mal y el fin de la historia», Levy celebró la operación en Afganistán como la primera derrota para el movimiento integrista islámico «que avanza desde hace veinte años».
«Es en este extraordinario clima de derrota un sálvese quien pueda generalizado. De este punto de vista la derrota del talibán es un avance, un momento clave en la historia de esta época. En todo caso se trata de la llegada de una enorme carga simbólica», dijo Levy a Le Figaro-Magazine.
Al ser consultado sobre por qué los talibanes perdieron luego de sólo dos meses de ataques, el filósofo, a quien los franceses llaman BHL, respondió: «Porque al final los dictadores son más débiles de lo que se cree».
«Generalmente las democracias son débiles, no saben defenderse, basta nada para ponerlas en aprietos. Pero es lo contrario. Son las dictaduras que son débiles», explicó.
«Hemos hecho de (el ex presidente yugoslavo Slobodan) Milosevic un hombre atemorizante porque nos contaban, (Francoise) Mitterrand a la cabeza, que era invencible y que miles de occidentales iban a morir para liberar Sarajevo», dijo Levi.
Añadió que «un día se despertaron y se dieron cuenta de que el ‘diablo’ era un hombre, que este hombre era un tigre de papel. Con el talibán pasó lo mismo».
Los estadounidenses, a quienes Levy recuerda haber criticado en varias ocasiones, «no tienen nada que reprocharse pese a que existe una gran mala fe para continuar criticando, como hace el pequeño ejército nauseabundo de los antiestadounidenses de base, el modo en el que fue conducida la primera parte de esta guerra».
Acerca de la crisis en Medio Oriente, Levy dijo estar «aterrado». Estudió «de cerca el fenómeno de los kamikaze que es el arma frente a los cuales las democracias serán siempre las más desarmadas».
Además «es una guerra sin frente ni campo de batalla».
«La primera cosa que hay que hacer es poner a Arafat contra la pared porque no se puede condenar el terrorismo y luego ayudarlo por debajo de la mesa. No se puede dejar salir, como hizo, a los más sangrientos asesinos de Hamas y ahora fingir que se pasa a la acción», dijo.
Para Levy lo de Arafat «es peor porque no se puede aspirar a liderar un pueblo si se pasa el tiempo diciendo que no sabe nada que no puede hacer nada ni controlar nada». *
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