Los islamitas no son los únicos que desafían
El presidente palestino, Yasser Arafat, enfrenta el desafío de los islamitas, pero también de los nacionalistas laicos e inclusive de los radicales de su propia organización, el Fatah, corrientes muy diversas que aprovechan la Intifada para convertirse en un verdadero poder paralelo a la Autoridad Palestina.
Los atentados suicidas anti-israelíes de los últimos días, reivindicados por el Movimiento de Resistencia Islámica Hamas y el Yihad Islámico, así como los enfrentamientos en Gaza entre militantes del Hamas y la policía palestina, confirmaron el peligro que representa la corriente islámica para Arafat.
«La Intifada provocó el primer cambio en la relación de fuerzas en el interior de los territorios desde 1995 (pues) una cantidad creciente de gente pasa del campo nacionalista (NDLR: el del Fatah) al de los islámicos», afirmó el investigador palestino Jalil Shikaki, profesor en la universidad de Bir Zeit (Cisjordania), y director de un centro de estudios de opinión en Ramalá, en un artículo que acaba de publicar.
Pero este forcejeo entre la Autoridad Palestina y los activistas islámicos es sólo uno de los aspectos de las dificultades por las que atraviesa Arafat, cuya autoridad es pisoteada en otros flancos, luego de 14 meses de Intifada.
El Hamas y el Jihad Islámico ignoraron el cese el fuego decretado por Arafat el 18 de setiembre pasado. El Hamas perpetró tres atentados suicidas en Israel el fin de semana pasada. Asimismo lo desconocieron el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FDLP), cuyo brazo armado asesinó el 17 de octubre a un ministro israelí, y –en un hecho más grave para Arafat– un grupo armado cercano al Fatah, las Brigadas de los Mártires Al Aqsa.
En algunas operaciones, esos grupos aúnan esfuerzos. Por ejemplo, el atentado de Afula (norte de Israel) perpetrado el 27 de noviembre, y que causó dos muertos, además de sus dos autores, fue perpetrado por un activista del Jihad y un militante de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.
Una de las características más notables de esta segunda Intifada es, efectivamente, la alianza, a priori contranatura, de los islamitas con organizaciones que representan al movimiento nacional palestino, como el FPLP o el ala más radical del Fatah. *
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