"Fue asesinado por un hermano de sangre", dijo un manifestante

Arafat abucheado durante funeral de miembro de Hamas

Fue un funeral fuera de lo común en el que estuvieron presentes miles de personas. La víctima fue muerta el jueves cuando intentaba impedir, junto con otros manifestantes, que la policía llevara a cabo el arresto domiciliario del jeque Ahmed Yassin.

«Fue asesinado por un hermano de sangre», lamentó un estudiante que se acercó para dar el último adiós a Ahmed Akram Silmi, de 22 años, que fue enterrado envuelto en una bandera verde del Hamas. Durante la ceremonia no se vio ninguna bandera palestina ni tampoco se dispararon tiros de honor como en cada entierro de un «mártir» palestino.

Finalmente, las personas profirieron gritos de venganza. Primero contra Israel, a quien un portavoz del Hamas advirtió de nuevos atentados «que estarán a la altura de los bombardeos israelíes». «Si Israel posee cazabombarderos F-16, nosotros tenemos bombas humanas», amenazó.

Pero sobre todo abundaron los gritos contra Yasser Arafat y su gobierno. «En el momento en que decides detener a los activistas, las bombas caen sobre Gaza. No tienes vergüenza», criticó un militante, micrófono en mano, con el rostro cubierto y envuelto en una bandera verde del Hamas.

Delante del ataúd, llevado a hombros por hermanos de armas de la víctima, las personas lucían diversas pancartas. En ellas se pedía «el fin de los arrestos políticos de mujaidines (combatientes) y militantes del Hamas», y se subrayaba que el movimiento integrista no está dispuesto a ver a su líder espiritual, el jeque Yassin, puesto bajo arresto domiciliario.

Centenares de militantes y simpatizantes del Hamas salieron a la calle en Gaza el miércoles y se enfrentaron a la policía para impedir que su líder y fundador del movimiento fuera arrestado en su casa. Silmi recibió un tiro por la espalda durante el alboroto callejero.

Después de pasar por la gran mezquita Al Omari en Gaza, el cortejo fúnebre tomó este viernes la dirección del «cementerio de los mártires» y los gritos proferidos contra la policía fueron todavía más duros. «Ghazi Jabali (el jefe de la policía palestina), eres un espía», clamaron.

Minutos después, una comisaría de policía cercana fue apedreada por los asistentes al funeral. Los cristales saltaron en mil pedazos pero los policías no respondieron.

Después de recorrer tres kilómetros, la procesión llegó al cementerio, situado a pocos centenares de metros de las posiciones israelíes. Los gritos contra Arafat continuaban.

«Arafat, no te opongas a la resistencia porque vas a caer», clamó un militante delante de la simple tumba cubierta de arena.

«Arafat, no eres de los nuestros. Márchate», añadió otro. *

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