Omar y Bin Laden desaparecieron
En el este del país, los combatientes de la red terrorista Al Qaeda, dirigida por Osama bin Laden, seguían ofreciendo una gran resistencia a los muyaidines, aunque cada vez parece menos probable que Bin Laden se encuentre en las cuevas y túneles excavados en las montañas de esa zona.
Kandahar, el feudo del régimen talibán en el sur del país donde residía el molá Omar, pasó a manos de los muyaidines antitalibanes, en virtud del acuerdo de rendición alcanzado por el monárquico pashtún Hamid Karzai, designado como futuro primer ministro del gobierno de transición afgano.
«Desde esta mañana, los talibanes ya no existen ni como gobierno, ni como movimiento en Afganistán», declaró Karzai en una entrevista a la televisión Al Jazira de Qatar.
No obstante, esas informaciones fueron recibidas con prudencia por el Pentágono norteamericano, que señaló que el viernes continuaban los combates en torno a esa ciudad.
«Hay combates cerca y alrededor de Kandahar», señaló Victoria Clarke, portavoz del Pentágono.
«Estamos recibiendo informaciones muy distintas y no sabemos cómo caracterizar la situación», añadió.
Al parecer, el molá Omar, que había anunciado recientemente a sus fieles la próxima desaparición de Estados Unidos, logró huir antes de la llegada de las tropas de la oposición.
Haji Bashir Ahmed, miembro del consejo local que tomó el poder en Kandahar el viernes tras la capitulación de los talibanes, afirmó que el dirigente religioso había desaparecido tras haber negociado el traspaso de poder, informó la agencia Afghan Islamic Press (AIP).
«El molá Omar no está en Kandahar y el consejo nacional (consejo local) no sabe dónde se encuentra. Se ha ido a un lugar desconocido», declaró Ahmed a la AIP.
Clarke señaló que las fuerzas de Estados Unidos tenían informaciones sobre la «zona en la que podría encontrarse» el molá Omar, pero no precisó cuál era ese sector.
Washington descartó el perdón para el jefe de los talibanes y Karzai consideró que debía ser juzgado por haber apoyado hasta el final al terrorismo.
«Le pedí que renunciase al terrorismo y que condenara las violencias derivadas del mismo en Afganistán, en Estados Unidos y en el resto del mundo», declaró Karzai en la cadena de televisión estadounidense CNN.
«No lo hizo. La noche pasada era su última oportunidad para hacerlo antes del traspaso de poder. No lo hizo y debe ser considerado responsable de su asociación con el terrorismo», añadió.
Kenton Keith, portavoz de la coalición antiterrorista en Islamabad, señaló que los aviones estadounidenses seguirán bombardeando objetivos en Afganistán «hasta que se hayan alcanzado los objetivos de la coalición (dirigida por Estados Unidos)».
Según Keith, esos objetivos son la derrota total de los talibanes, la captura de su jefe el molá Omar, la detención de Bin Laden y la destrucción de su organización Al Qaeda.
Bin Laden, acusado por Washington de haber organizado los atentados del pasado 11 de setiembre en Estados Unidos, está «aún huido», subrayó el portavoz norteamericano.
«Al Qaeda sigue existiendo, los talibanes existen, hay focos de resistencia. No hemos alcanzado nuestros objetivos y el proceso continuará hasta que lo hagamos», afirmó.
Tras la rendición de los talibanes, las fuerzas de oposición entraron el viernes en Kandahar.
Los hombres del molá Naqibulá, ex jefe militar de Kandahar al que los talibanes decidieron entregar el poder, fueron los primeros en llegar, según habitantes de la zona. Les siguieron las fuerzas de Haji Gul Agha, ex gobernador de la ciudad, que luchan en el frente sur, y las de Karzai, que luchaban en el frente norte.
El traspaso del poder a Naqibulá, ex muyaidín antisoviético que se había rendido frente a los talibanes sin luchar en 1994, es contestado por el comandante Gul Agha, que según uno de sus portavoces tendría la intención de recuperar su puesto de gobernador de Kandahar.
Sin embargo, Hamid Karzai minimizó esos desacuerdos, asegurando que habían sido «resueltos» y que ya no había «más problemas».
Prometió una amnistía general a los «talibanes ordinarios» pero calificó a los combatientes fieles a Bin Laden de «criminales» que deberían ser juzgados.
El futuro primer ministro afgano mencionó desórdenes y saqueos en Kandahar, que «comenzaron la pasada noche cuando los talibanes empezaron a huir», dijo.
Según un habitante de la ciudad, «la radio fue reactivada y emite música, no hay ni comunicados ni informaciones». «Se escuchan a lo lejos algunos disparos pero no parece que haya combates», agregó.
Las otras dos provincias controladas por los talibanes, Helmand y Zabul, en el sur, cayeron también en manos de la oposición, según un responsable talibán en Islamabad.
Ahora, Estados Unidos puede concentrarse en la neutralización de Bin Laden y de sus seguidores de Al Qaeda, que estarían escondidos en la maraña de cuevas y túneles subterráneos de Tora Bora, en el este de Afganistán.
Los voluntarios islámicos de Bin Laden, conocidos como los «árabes» en la terminología de los muyaidines afganos, perdieron terreno ayer aunque seguían oponiendo una fuerte resistencia a los ataques lanzados en tierra, con el apoyo de los bombarderos norteamericanos, según el corresponsal de la AFP en la región.
Pero reinaba la mayor incertidumbre sobre la presencia de Bin Laden en esa zona montañosa de difícil acceso.
El comandante antitalibán Haji Mohamad Zaman afirmó una vez más el viernes que el hombre más buscado del planeta seguía en ese sector.
«Osama bin Laden está aquí», declaró a la AFP en la línea de frente en la montaña de Meelawa, cerca de Tora Bora.
Washington admitió el jueves por la noche que Estados Unidos no sabía con certeza si Bin Laden, por cuya cabeza se ofrece 25 millones de dólares, seguía en ese escondrijo subterráneo en el que fue localizado hace varios días.
Responsables estadounidenses declararon que fuerzas especiales norteamericanas se habían unido a los muyaidines afganos en la batalla de Tora Bora.
«La mayor parte de la zona de Tora Bora es controlada completamente ahora por las fuerzas» hostiles a los fundamentalistas, dijo un responsable paquistaní en la ciudad de Parachinar, cerca de la frontera afgana.
«Según nuestras informaciones, los árabes se dirigen hacia Meelawa y las Montañas Blancas para ocupar nuevas posiciones», dijo.
Las Montañas Blancas se extienden hasta el norte de Pakistán, en la región de Parachinar.
Comandantes afganos aseguraron que la nieve cerraba el acceso a las gargantas, impidiendo a Bin Laden y sus seguidores huir hacia Pakistán. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad