Capitula Kandahar, bastión político y religioso de los talibanes
El molá Mohammad Omar, jefe supremo de los talibanes y aliado del fundamentalista islámico Osama bin Laden, jefe de la red terrorista Al Qaeda, decidió entregar el viernes el bastión talibán a sus adversarios, firmando así el fin del régimen fundamentalista en Afganistán.
La rendición talibán fue obtenida bajo presión militar norteamericana, por el futuro jefe del gobierno interino de Kabul, el jefe pashtún Hamid Karzai, al cabo de negociaciones de varios días, mientras sus tropas proseguían una ofensiva militar.
Las fuerzas antitalibanes declararon el jueves un cese el fuego, luego de que los talibanes decidieran dejar la capital, anunció a la AFP un portavoz del ex gobernador de Kandahar, Haji Gul Adha. Sus tropas habían lanzado una ofensiva contra ese bastión talibán junto con las de Karzai.
La noche de este jueves se desconocían los términos exactos de la rendición de Kandahar, que deberían comenzar a aplicarse el viernes.
En el centro de esa rendición figuran el futuro del molá Omar y el de miles de combatientes islámicos extranjeros. Estados Unidos rechaza considerarlo como una simple rendición.
Washinton descarta «cualquier arreglo» que podría permitir al molá Mohammad Omar «vivir en Kandahar o en otra parte de Afganistán», advirtió este jueves el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld.
Un portavoz talibán, citado por la agencia Afghan Islamic Press (AIP), anunció que el molá Omar había decidido entregar la ciudad de Kandahar a un comandante local, el molá Naqibulá.
«Se adoptó una decisión para formar una comisión que será presidida por el molá Naqibulá, quien asumirá las funciones de gobernador de Kandahar», precisó ese portavoz. También dijo que la decisión sería aplicada dentro «de uno o dos días».
El ex embajador de los talibanes en Pakistán, Abdul Salam Zaif, confirmó que la milicia integrista había aceptado deponer las armas y dijo que el acuerdo entrará en vigor «mañana», es decir el viernes.
Interrogado por el canal de televisión estadounidense CNN, Zaif destacó que «los talibanes deben entregar Kandahar de forma pacífica a los antiguos» comandantes de la región, y que «la vida y la seguridad» de sus dirigentes sería «garantizada».
El molá Naqibulá dirigirá «la misión de los antiguos» líderes de Kandahar, dijo Zaif y precisó que «los talibanes se entregarán (a ellos), no a Karzai ni a otras personas» que pretenden entrar en Kandahar «con el apoyo de Estados Unidos».
«A partir de mañana (viernes), todos los talibanes comenzarán (a aplicar) ese programa», afirmó, añadiendo que «los talibanes depondrán las armas y municiones» a los antiguos dirigentes locales.
El molá Nazibulá es un pashtún perteneciente a la tribu de los Durrani, igual que Karzai. Fue comandante de la región de Kandahar entre 1992 y 1994, cuando las facciones de la Alianza del Norte estaban en el poder. Este fundamentalista se rindió en 1994 a los talibanes sin combatir.
Hamid Karzai, también interrogado por CNN, precisó que había ofrecido a los «talibanes ordinarios» una amnistía general, pero que sería necesario que el molá Omar renuncie al terrorismo. «Si no lo hace, su seguridad no será garantizada», declaró Karzai.
Karzai calificó a los combatientes extranjeros de «criminales» y dijo que «deben abandonar el país y ser juzgados».
Precisó que este jueves los talibanes firmaron las condiciones de su rendición en una base en el norte de Kandahar y que el viernes empezarán a ser trasladados ante las autoridades locales.
También este jueves, la Casa Blanca dijo que estudiaba la situación en Kandahar, luego del anuncio del acuerdo.
En Kandahar «la situación permanece fluida», destacó el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, negándose a brindar una «reacción inmediata». «Estudiamos todas las declaraciones y los eventos en el terreno», indicó.
Consultado sobre el futuro del molá Omar, Fleischer precisó que el presidente estadounidense George W. Bush «piensa que quienes albergan a terroristas deben ser llevados ante la justicia».
El portavoz de la coalición antiterrorista en Islamabad, Kenton Keithc, había poco antes confirmado a la prensa que el molá Omar negociaba «para salvarse».
«También deberían tomar en serio las informaciones según las cuales el molá Omar está negociando para salvarse», añadió.
Una parte de unos 1.300 marines norteamericanos estacionados en una base desértica en el sudoeste de Kandahar participa directamente en las operaciones militares contra los talibanes.
A partir del miércoles levantaron retenes en las carreteras de acceso a la ciudad para cortar las líneas de comunicación de los talibanes.
Mientras Kandahar capitulaba, la ofensiva aérea y terrestre lanzada el miércoles en Tora Bora, este de Afganistán, contra la base secreta de Al Qaeda, continuaba intensamente este jueves con más bombardeos y disparos de artillería. Según un comandante local «los árabes oponen una fuerte resistencia» y hay «combates cuerpo a cuerpo».
Cientos de voluntarios musulmanes extrajeros, denominados los «árabes», defienden esa zona montañosa de difícil acceso, donde estaría atrincherado el hombre más buscado del planeta.
Bin Laden, por cuya cabeza Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares y a quien acusa de haber organizado los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington, estaría allí escondido con su familia en una red subterránea de grutas y túneles en Tora Bora, que datan de los tiempos de la guerrilla contra las entonces fuerzas soviéticas.
Según la agencia Afghan Islamic Press (AIP), unos 2.000 afganos antitalibanes luchaban contra los «árabes» en el distrito de Melawa, cerca de Tora Bora, ubicado a unos 50 km al sur de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar.
Fuerzas especiales estadounidenses helitransportadas están en la zona, pero se ignora el carácter exacto de su misión.
Por otra parte, algunas divergencias comenzaron a aparecer en el acuerdo alcanzado el miércoles en Bonn bajo la égida de la ONU por las partes afganas. Algunas facciones estiman que la distribución de cargos en el gobierno interino las perjudica.
Un jefe lealista pashtún, Pir Sayed Ahmed Gailani, consideró que el acuerdo no es «equilibrado» pues «muchos de quienes desempeñaron un papel significativo en la jihad (guerra contra los soviéticos) no fueron tomados en cuenta».
Afganistán sigue en manos de cientos de comandantes, jefes de tribus y otros señores de la guerra, ferozmente independientes y cuyo compromiso a favor de la paz será una prueba decisiva en las próximas semanas y meses. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad