El peronismo domina el Parlamento argentino
Antes, con la designación del senador Ramón Puerta como titular de la Cámara alta, el justicialismo exhibió su decisión de ir ganando espacios institucionales como resultado de las elecciones del 14 de octubre.
También el PJ colocó como vicepresidente primero de los diputados a Oraldo Britos, un ex sindicalista, y anticipó que quiere quedarse con al menos 30 de las 47 comisiones en actividad.
Ayer juraron los nuevos diputados (la mitad de los 259 del total de miembros), pero recién el lunes asumirán al iniciarse el nuevo período parlamentario. El peronismo pasa de 100 a 118 bancas, lo que no le da de todas manera la posibilidad de quórum propio. La Alianza, que en 1999, logró 124 escaños, bajó por perdida de bancas y desprendimientos a 77. De todos modos, es una cifra provisional: unos 50 legisladores de la Unión Cívica Radical, críticos del gobierno de Fernando de la Rúa, anticiparon que formarán un subloque aunque dejaron el liderazgo formal del sector, a un delarruista.
El centroizquierda quedó como tercera fuerza: entre los legisladores del ARI de Elisa Carrió (16), más el sector rebelde del Frepaso (8 bancas) y con cuatro legisladores más, dos del Polo Social e igual número del Socialismo Popular, suman 28. Eventualmente, otros tres diputados de la izquierda, dos de Autodeterminación y Libertad y otra de Izquierda Unida, pueden compaginar acciones conjuntas, se le comentó a este diario un legislador socialista.
Pero peronistas y radicales se complotaron para no darle a este interbloque un lugar en la mesa directiva de la Cámara de Diputados. Optaron por cedérselos al interbloque de partidos provinciales, en general, conservadores, pese a que tiene menos miembros: 20 diputados.
Camaño declaró a tono con el enrarecido clima político: «No vamos a hacer que el presidente (Fernando) de la Rúa se vaya, se caiga, pero sí que cambie. No tengo por qué cogobernar con él, pero al hacer que funcione la Cámara, estoy haciendo que el gobierno también funcione. Para que el Parlamento funcione, es necesario que el Poder Ejecutivo envíe proyectos posibles de votar y no cosas imposibles».
Cohabitación sui generis
Sus palabras no dejan dudas sobre el enfoque del justicialismo: buscar imponer políticas al Ejecutivo y minarle las que considera erróneas. ¿Entra en ese enfoque el último paquete de Domingo Cavallo con sus restricciones financieras?: hay un doble lenguaje porque escasea una alternativa. El paquete día a día, a medida que se observan las consecuencias sobre el comercio, la producción y los hábitos de los argentinos, eleva la temperatura popular.
Es más: una idea generalizada es que el FMI no otorgaría un préstamo por 1.260 millones de dólares, vitales para que este país no entre en cesación de pagos. El jefe de la misión del Fondo que anduvo por aquí fisgoneando las cuentas fiscales fue llamado de urgencia a Washington. Una especie que el gobierno desmiente es que el enviado dejó un planteo: «Devalúen o dolaricen». En rigor, las medidas financieras se orientan a la dolarización y no parecen ser un remedio adecuado para aventar la crisis económica signada por el estancamiento por más de 40 meses. Cavallo no cree en esas predicciones y, en última instancia, le encontraría una solución.
Con todo, el vocero presidencial, Juan Pablo Baylac, sostuvo: «Estamos en el filo de la navaja aunque entrando en un pequeño orificio de salida, sin dolarización y sin devaluación».
Las restricciones en el uso del dinero frenaron el drenaje de dinero de los bancos, pero va camino a quebrar la cadena de pagos y profundizar la recesión. Como el plan es teóricamente por 90 días, el plazo para reestructurar la mitad de la deuda en manos extranjeras, surge una pregunta: ¿cómo será el día 91? Probablemente el tiempo será más prolongado.
Es en este contexto de escasa credibilidad que tienen las autoridades, estos roces con el FMI, pese al respaldo que el gobierno obtuvo del Tesoro de los EEUU (habría una interna dentro del Fondo y de un sector de esta con las autoridades monetarias norteamericanas), es que el Parlamento asume un papel más importante que en el pasado.
Entre los nuevos rostros sobresale el de Luis Zamora (Autodeterminación y Libertad), ex trosquista y ex legislador; Patricia Walsh (Izquierda Unida), Antonio Rattin, el mítico futbolista que capitaneó la selección nacional y a Boca Juniors, que llega por un partido de derecha de la provincia de Buenos Aires, entre otros. *
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