Rabbani, "el hombre que quería ser rey"
Burhanuddin Rabbani, el presidente afgano derrocado por los talibanes en 1996, dio la impresión en estas últimas semanas de aferrarse a los últimos resquicios de un poder que nunca tuvo realmente. Presidente de la Alianza del Norte y, sobre todo, del gobierno afgano que la comunidad internacional reconoció hasta la conferencia de Bonn, Rabbani, un tayiko de 61 años, se apresuró a volver a Kabul el 17 de noviembre, cuatro días después de que los talibanes saliesen de la ciudad y entrasen los combatientes de la Alianza del Norte.
Esperaba quizás que su título le permitiese desempeñar un papel destacado en el futuro de Afganistán.
Pero, rápidamente, los «jóvenes» de la Alianza, los ministros del Interior, Yunis Qanuni, de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá, y de Defensa, Mohamad Qasim Fahim, aparecieron como los verdaderos hombres en el poder.
Antes de ser expulsado de Kabul por los talibanes en 1996, Rabbani tenía el título de presidente del Estado Islámico de Afganistán pero su influencia real estaba limitada por la preponderancia de los comandantes militares de su propio partido, Jamiat e Islami, Ahmed Sha Massud e Ismail Jan. *
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