Desde el principio apoyó los bombardeos estadounidenses contra los talibanes

Hamid Karzai, un pashtún monárquico próximo a EEUU

Karzai, ex viceministro afgano de Relaciones Exteriores, posee cualidades del agrado de las diferentes facciones.

En tanto que pashtún del sur de Afganistán, es aceptable a ojos de la etnia dominante afgana, los pashtunes, al contrario que los líderes de la Alianza del Norte, salidos de minorías (tayikos, uzbekos y hazaras).

Karzai, partidario del ex rey Mohamed Zahir Sha, depuesto en 1973 y desde entonces exiliado en Roma, cuenta también con el apoyo de los monárquicos.

Finalmente, se beneficia de su pasado de combatiente contra la ocupación soviética, un dato apreciado por los viejos mujaidines, especialmente los que integran la Alianza del Norte.

De 44 años, Karzai nació en Kandahar, en el poderoso clan pashtún de los Popalzai. Tras estudiar en Kabul, fue a la universidad de Simla, en India, y habla inglés sin problemas.

En 1982, se sumó a la resistencia antisoviética, convirtiéndose en director de operaciones del Frente de Liberación Nacional Afgano (FLNA).

La mayor parte del tiempo vivió exiliado en Peshawar (noroeste de Pakistán) hasta 1992, cuando regresó a Kabul como viceministro de Relaciones Exteriores tras la caída del régimen pro soviético de Najibulá.

Cuando los talibanes llegaron al poder en 1996, Karzai parecía dispuesto a colaborar con la milicia, surgida por su parte de la comunidad pashtún.

En 1996, la dirección de los talibanes le llegó a ofrecer el puesto de emisario ante las Naciones Unidas, pero rechazó la oferta, alegando que los miembros de la milicia no eran más que agentes de los servicios secretos paquistaníes.

La posición de Karzai respecto a los talibanes se radicalizó tras el asesinato de su padre, Abdul Ahad Karzai, en Quetta (oeste de Pakistán) en 1999.

Unos hombres armados mataron al ex diputado afgano en una emboscada en las calles de la ciudad.

Nadie reivindicó el atentado, pero Hamid Karzai siempre estuvo convencido de que los talibanes ordenaron el asesinato por su oposición a la milicia afgana.

Tras la muerte de su padre, Karzai asumió la jefatura del clan Popalzai, que ejerce desde hace tiempo una gran influencia en el sur de Afganistán y está estrechamente ligado a la monarquía.

El abuelo de Hamid Karzai fue presidente del Consejo nacional instaurado bajo el reinado de Zahir Sha (1933-1973).

En el exilio, Karzai hizo campaña por el regreso del ex rey y la organización de una Loya Jirga, la gran asamblea tradicional de notables.

A mediados del pasado mes de octubre, Karzai volvió a Afganistán para organizar un levantamiento contra los talibanes en país pashtún.

La milicia descubrió sus planes y se lanzó a su caza.

Pero el líder pashtún logró escapar a Pakistán. Según el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, fue salvado por las fuerzas norteamericanas, una versión de los hechos desmentida por la familia de Karzai.

Una semana antes, los talibanes habían ejecutado a un héroe de la guerra contra los soviéticos, Abdul Haq, que también trataba de organizar una revuelta de los pashtunes cerca de Kabul.

Tras la caída de la capital (13 de noviembre) y de la mayoría de territorio afgano en manos de la Alianza del Norte, Karzai volvió al sur de Afganistán al frente de sus tropas y lleva a cabo operaciones conjuntas con Haji Gul Agha, ex gobernador de Kandahar, para arrebatar a los talibanes su último feudo.

Karzai y Gul Agha son aliados de los norteamericanos, que desplegaron tropas en una base al sur de Kandahar y efectúan bombardeos diarios e intensos de la región.

Ambos fueron además los encargados de comprar el apoyo de los jefes pashtunes del sur. *

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