Arafat, contra la pared, espera poder salvar la cara una vez más
Casi veinte años después, «la similitud» con Beirut es increíble, declaró a la AFP el analista palestino Ghassan al-Jatib.
Arafat, que estableció allí el cuartel general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), fue expulsado en 1982 por el ejército israelí, dirigido entonces por Ariel Sharon.
«En ambos casos, su posición política, su causa y su seguridad personal están en peligro», dijo.
Sea o no la intención del primer ministro israelí, Ariel Sharon, la intensificación de los ataques israelíes contra objetivos vinculados a Arafat podría, en efecto, tener como resultado el derrumbamiento de la Autoridad Palestina y la exclusión política de Arafat, incluso su desaparición, estimaban los analistas de ambos campos.
«No pienso que Israel haya decidido matarlo, pero con la clase de ataques que realizan los israelíes, esto podría producirse», prosiguió al-Jatib.
Arafat se encontraba en sus oficinas el martes cuando un helicóptero israelí disparó contra un puesto de policía justo al lado.
El portavoz del ejército israelí, el general Ron Kitrey, confirmó después que el líder palestino no era blanco de este ataque.
Pero el objetivo político sí era Arafat, estiman los analistas, ya que Israel afirmó que su ofensiva militar tiene por objetivo forzarlo a perseguir a los extremistas palestinos de Hamas y de la Jihad Islámica.
Hamas se atribuyó la autoría de los atentados y ataques del fin de semana pasado, que causaron en total 31 muertos.
Pero Arafat y la mayor parte de los palestinos estiman que estos ataques tuvieron un resultado contrario.
El presidente palestino rompió su silencio el martes para acusar a Sharon de querer impedirle, con esta escalada de violencia, adoptar medidas contra los islamitas y así bloquear una eventual reanudación del proceso de paz.
«Antes de que esta agresión comenzase, habíamos tenido éxito», dijo en una entrevista a la cadena estadounidense CNN, en alusión a los alrededor de 120 militantes de Hamas y de la Jihad Islámica detenidos el domingo y el lunes.
Los ataques israelíes hacen imposible el trabajo de la policía palestina porque no puede circular, dijo.
Al-Jatib explica que independientemente de las consideraciones logísticas, Arafat «no puede seguir políticamente» deteniendo a palestinos, sean quienes sean, cuando otros palestinos mueren en ataques israelíes.
Estados Unidos no condenó los ataques israelíes, afirmando que Israel tiene «el derecho a defenderse», y los llamamientos de los palestinos al gobierno de Bush para que frene «la agresión» israelí no tienen efecto.
A pesar de este panorama, Arafat, que consiguió salvar la cara varias veces en situaciones aparentemente desesperadas, podría hacer lo mismo esta vez, estima al-Jatib.
«Pienso que Arafat está convencido de que Sharon no está políticamente en posición de desembarazarse de él», aseguró al-Jatib.
Estima, en efecto, que Sharon quizás recibió durante su visita a Washington un aprobación tácita del presidente Bush para lanzar estas represalias, pero no para desembarazarse de Arafat.
Si esta hipótesis es correcta, la mejor opción de Arafat es dejar pasar la tormenta sirviéndose de todos los actores extranjeros que puedan ayudarle, en primer rango los europeos.
«Arafat intenta establecer contactos diplomáticos y convencer a las gentes del exterior» de que el método elegido por Sharon no es el bueno, subrayó al-Jatib. *
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