Israel bombardea otra vez
Estos bombardeos, la respuesta israelí a los sangrientos atentados del fin de semana, comenzaron el lunes y siguieron el martes en varias localidades de Gaza y Cisjordania, en un operación sin precedentes desde que fue creada la Autoridad palestina en 1994.
El presidente palestino, Yasser Arafat, acusó al primer ministro israelí Ariel Sharon de ordenar estos bombardeos para boicotear la campaña que la Autoridad Palestina lanzó contra los extremistas de Hamas o la Jihad islámica y para impedir que el proceso de paz avance.
«El no quiere que yo tenga éxito», señaló Arafat en la que fue su primera declaración pública tras el inicio de los bombardeos el lunes.
Durante esta entrevista, concedida a la cadena de televisión CNN en Ramalá (Cisjordania) poco después de que una bomba cayera en un puesto de policía cercano al despacho del presidente palestino, los tanques israelíes seguían apostados a 500 metros de las oficinas del mandatario, según los responsables palestinos.
Uno de los principales negociadores palestinos Saeb Erakat, calificó los bombardeos israelíes de «crimen de guerra».
El primer ministro británico Tony Blair así como el presidente estadounidense George W. Bush, se mostraron conformes con los bombardeos israelíes pero Blair instó a ambas partes a hacer «todo lo posible para estabilizar la situación», declararon portavoces del gobierno de Londres.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, pidió a Arafat, justo en el momento en que Israel intensificaba sus bombardeos, que hiciera «más» para poner fin a la nueva ola de violencia.
Helicópteros y cazabombarderos F-16 israelíes dispararon misiles sobre los cuarteles generales de la policía y los servicios de seguridad palestinos en numerosas localidades de Gaza y Cisjordania.
Dos palestinos, un colegial y un policía, murieron en uno de estos ataques contra el cuartel de los servicios de seguridad preventiva de Gaza. Más de 120 personas resultaron heridas, entre ellos 60 colegiales.
Con sus muertes, asciende a 1.049 el número de personas fallecidas desde el inicio de la Intifada el 28 de septiembre del 2000, entre ellos 804 palestinos y 223 israelíes.
Un miembro del Fatah, movimiento al que pertenece Arafat, herido en una explosión el lunes por la noche en un edificio de Belén, también murió a consecuencia de sus heridas, informaron fuentes médicas. No obstante, el ejército israelí negó reiteradamente que haya tenido algo que ver en esta explosión, en la que ya había muerto otro miembro de Fatah el lunes.
Cazabombarderos F-16 israelíes también bombardearon una base de la guardia personal de Arafat en el norte de Gaza y varios helicópteros atacaron un edificio de las fuerzas de seguridad en Jan Yunes, en el sur del territorio. También atacaron varios blancos en Tulkarem y Salfit en Cisjordania, según fuentes de los servicios de seguridad palestinos. Ningún balance sobre posibles víctimas en Cisjordania fue suministrado hasta el momento.
Fuentes de seguridad palestinas indicaron que activistas del grupo integrista palestino Hamas fueron trasladados de su prisión, en Naplusa, a un lugar más seguro, ante la amenaza de nuevos ataques israelíes.
Estos bombardeos se añaden a los que destruyeron el lunes varios símbolos de poder de Arafat, al que Sharon culpa directamente de los atentados suicidas del pasado fin de semana en Israel en los que hubo más de 30 muertos.
Soldados ocuparon brevemente durante la noche el aeropuerto internacional de Gaza, utilizado por Arafat para sus viajes al extranjero, y destrozaron la pista llenándola de agujeros.
Horas antes, helicópteros atacaron el helipuerto de Gaza, que también pertenece a Arafat y destruyeron dos helicópteros.
Después de estos ataques, Arafat no podrá viajar a la franja de Gaza, a Egipto o a Jordania por sus propios medios.
Durante una reunión extraordinaria del gobierno israelí celebrada el lunes, Sharon decidió aumentar sus operaciones militares contra los palestinos y tratar al gobierno de Arafat como una «entidad que apoya al terrorismo».
Esta estrategia israelí no suscitó, sin embargo, unanimidad en el seno del gobierno. El canciller Shimon Peres y otros ministros laboristas ya manifestaron su desacuerdo.
Peres criticó estos «intentos de provocar el hundimiento de la Autoridad Palestina» ya que, según él, esta táctica sustenta la política israelí únicamente en el uso de la fuerza.
Durante la noche, la Autoridad Palestina pidió a todos los movimientos radicales que respeten el alto el fuego, aunque Hamas, autor de los atentados del pasado fin de semana, prometió hacer pagar «muy caros estos crímenes» a Israel.
Por último, los países árabes fueron unánimes a la hora de condenar estos bombardeos y en muchos periódicos árabes se acusaba este martes a Estados Unidos de haber dado «carta blanca» a Sharon para atacar. *
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