La ciudad de Lenin un decenio después de la URSS
Casi un decenio después de la desaparición de la Unión Soviética, Vladimir Lenin, el padre del estado soviético, continúa siendo el hijo favorito de su ciudad natal, Ulyanovsk.
Desde retratos del líder de la Revolución bolchevique en las tasas en que sirven el té en uno de los cafés más populares de la ciudad hasta un amplio museo dedicado a su vida en una colina a orillas del río Volga, Lenin está presente en todas partes en Ulyanovsk, de 750.000 habitantes y situada unos 700 kilómetros al este de Moscú. Sin embargo, el comunismo no facilita ya las respuestas que antaño solía ofrecer. La estrictamente controlada economía local se ha estancado y los residentes miran con envidia a las regiones vecinas, donde las reformas de mercado han sido implantadas mucho más liberalmente.
En un claro signo del nivel de descontento en la ciudad natal de Lenin, el candidato del Partido Comunista a las elecciones presidenciales del domingo, Gennady Zyuganov, marcha muy detrás de su rival principal, el presidente interino Vladimir Putin, considerado ampliamente el favorito para ganar los comicios.
De acuerdo con las encuestas de opinión más recientes, casi el 50 por ciento de los electores en esta región de 1,5 millones de habitantes votará por Putin, mientras 30 por ciento afirma que lo hará por Zyuganov.
Se espera que la concurrencia a las urnas sea elevada, de entre 60 y 70 por ciento de los electores registrados, a pesar de que en la zona ha estado ausente la publicidad
electoral por parte de los 11 candidatos presidenciales que participan en las elecciones.
La mayoría de los ciudadanos dice que no espera nada del sistema político y considera que su voto no va a fabricar héroes que los rescaten de la difícil situación. «Los comunistas son incapaces de construir un mundo nuevo, y el viejo se está cayendo a pedazos sin necesidad de su ayuda», dijo en un artículo publicado esta semana el periódico Novy Gorod, el de mayor circulación en
Ulyanovsk. Ulyanovsk y las demás ciudades de la región del mismo nombre forman parte del llamado tradicionalmente «cinturón rojo», una zona del centro de Rusia donde el apoyo a los ideales de Lenin ha perdurado. En el corazón del «cinturón rojo» está la ciudad natal de Lenin –que se llamaba originalmente Simbirsk y fue rebautizada con el apellido original de Lenin– situada en la ribera oeste del río Volga, una importante vía de navegación desde hace varios siglos. En años recientes, el Volga fue testigo de peregrinajes de turistas soviéticos que venían en el verano a ver la ciudad donde vivió Lenin cuando era joven.
No obstante, la difícil situación económica ha afectado la región causando el cierre de muchas fábricas y los turistas que anteriormente viajaban por el Volga ahora se marchan a disfrutar las playas europeas.
Los dirigentes regionales han tratado por todos los medios a su alcance de frenar la declinación de la zona, pero prefieren establecer férreos controles al estilo soviético antes que la liberalización total de la economía, creando una situación aún más difícil para la población, que tiene que pagar impuestos elevados, pero no obtiene muchos beneficios sociales.
A pesar de que el precio del pan y la leche –productos subsidiados por el gobierno regional– es la mitad que en las provincias vecinas, el promedio de los salarios que reciben los trabajadores locales es muy inferior.
«Los dirigentes de aquí creen en la necesidad de establecer reformas económicas, pero también consideran que deben ser llevadas a cabo con el menor sufrimiento posible para la población…», dijo un miembro del concejo municipal de Ulyanovsk.
Los funcionarios gubernamentales saben que las reformas son imprescindibles para atraer a los inversionistas extranjeros a fin de que aporten los capitales necesarios para implementar varios proyectos, como un importante puente de 12 kilómetros de longitud sobre el Volga, una obra que está estancada desde mediados de la década de 1980.
«Necesitamos las reformas de mercado para atraer a los inversionistas y mejorar el clima empresarial en esta región. Nosotros solos no podemos lograr el impulso que buscamos», dijo Vladimir Chaya.
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