Estados Unidos quiere relanzar negociaciones
La cumbre Estados Unidos-Siria se iniciará a finales de la mañana en el hotel Intercontinental y concluirá por la tarde, según el jefe de protocolo de la ciudad de Ginebra, Jerome Koechlin. El presidente Assad es esperado en Ginebra el sábado por la tarde, y el presidente Clinton la noche del sábado.
Assad partirá el lunes por la mañana en dirección a Damasco, y Bill Clinton el domingo por la noche a Washington. El objetivo de esta cumbre es devolver a Siria a la mesa de negociaciones con Israel para que ambos países lleguen a un acuerdo de paz en los próximos meses, tras medio siglo de conflictos.
El primer obstáculo a salvar concierne la retirada israelí de los 1.150 km2 del Golán. Este altiplano estratégico, que domina Galilea y el Lago Tiberíades, está ocupado por Israel desde junio de 1967. El presidente sirio exige la retirada como condición previa para la reanudación de las negociaciones.
Israel insiste, por su parte, en la plena normalización de las relaciones bilaterales y en una serie de medidas de seguridad a establecer en el Golán, así como en los contingentes militares a desplegar a ambos lados de su frontera con Siria.
Finalmente, habrá que convenir una repartición equitativa del agua de la zona, de la que Israel, como otros países de la región, sufre un defícit crónico.
La última ronda negociadora sirio-israelí tuvo lugar el pasado enero en Shepherdstown, Estados Unidos, sin resultados. Siria insistió en la retirada total israelí del Golán como condición para pasar a otros puntos del orden del día.
Tras ello, los esfuerzos y contactos no cesaron, y según la prensa israelí, a cambio del establecimiento de relaciones normales y la aceptación de medidas de vigilancia y seguridad, Clinton podría ofrecer a Assad una progresiva retirada israelí hasta la frontera de principios de 1967.
En cambio, Israel no cedería un acceso al lago Tiberíades. «Israel quiere el control total del lago Tiberíades y sus alrededores», precisó el jueves el ministro hebreo de Turismo, Amnon Lipkin Shakak.
Para Clinton, Assad y Barak, protagonistas de las negociaciones, se trata, por diferentes motivos, de un momento clave.
La proximidad de las elecciones estadounidenses complicará cada vez más la tarea del presidente Clinton, quien tendrá dificultades, dentro de unos meses, en obtener el respaldo del Congreso a un programa de apoyo financiero al proceso de paz.
Por su parte, el presidente Assad, así como las autoridades libanesas, corre el riesgo de enfrentar una escalada militar difícilmente controlable si no llega a un acuerdo antes de la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano, el próximo julio.
Finalmente, el tiempo apremia para el primer ministro israelí Ehud Barak. El Knesset (Parlamento israelí) tramita un proyecto de la oposición de derecha destinado a instaurar disposiciones electorales que dificultarían la retirada del Golán.
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