El Papa celebró a la Virgen María
De retorno a la ciudad santa después de una breve visita de menos de cuatro horas a Nazaret, en Galilea (norte), el soberano pontífice debía terminar su periplo, que lo llevó a Jordania, a los Territorios Palestinos y a Israel, con una visita simbólica a los principales lugares santos de las tres grandes religiones monoteístas.
Juan Pablo II se convertirá en el primer papa en visitar el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del judaísmo, luego la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar santo del Islam, antes de celebrar una misa en la iglesia del Santo Sepulcro, que se levanta, según la tradición, en el lugar donde Cristo fue crucificado y enterrado, y donde resucitó.
Con esta misa terminará el peregrinaje tras las huellas de Jesús, que lo llevó el sábado en la mañana a Nazaret, donde celebró una misa en la Basílica de la Anunciación
Esta basílica fue construida sobre una pequeña gruta que marca el lugar donde, según el Evangelio, el arcángel Gabriel reveló a la Virgen María, hace 2000 años, que había sido escogida para llevar en su vientre al niño Jesús.
El sábado marcaba el día en que la Iglesia Católica celebraba la Anunciación, el día en que la Iglesia Católica celebra la revelación a la Virgen María, por el arcángel San Gabriel, del milagro de la Encarnación.
Cristianos e islamistas, enfrentados desde hace un año en una querella con respecto a la decisión de estos últimos de construir una mezquita en una pequeña plaza situada muy cerca de la basílica, olvidaron sus divergencias por lo menos un día para brindarle al Papa una acogida entusiasta.
Miles de cristianos, así como también algunos musulmanes, salieron a las calles de esta ciudad de 60.000 habitantes para aplaudir al jefe de la iglesia romana en su «papamóvil».
La bienvenida fue muy calurosa a su llegada a la basílica, la más grande del Medio Oriente, un imponente edificio construido hace más de 30 años.
En su homilía, el papa llamó a los cristianos a «defender a la familia» y «la vida» y a promover el respeto por la dignidad» humana.
El sumo pontífice recordó también que deseaba desde hace tiempo «volver a la ciudad de Jesús, para sentir una vez más, en contacto con este lugar, la presencia» de la Virgen María.
Inmediatamente después de su llegada, el Papa había descendido la escalera de piedra que conduce a la gruta que marca el lugar donde, según los Evangelios, tuvo lugar la Anunciación. La basílica está construida sobre esta pequeña gruta.
Tras escuchar a un sacerdote relatar este episodio, el santo padre se arrodilló en un reclinatorio y se recogió durante varios minutos frente al pequeño altar, en un silencio total. Después se levantó, para volver a arrodillarse una segunda vez.
El sumo pontífice se negó a tomar el pequeño ascensor construido en la gruta y subió lentamente los peldaños ayudándose con el pasamanos.
«We love you, John Paul two» (Juan Pablo II, te queremos), gritaban los fieles congregados en la basílica. Apoyado en su bastón, Juan Pablo II –que vestía una sotana y un capelo blancos– saludó varias veces a los feligreses, a quienes bendijo.
Juan Pablo II llegó en helicóptero a Nazaret hacia las 09H00 (07H00 GMT) procedente de la residencia del Nuncio del Vaticano en Jerusalén, monseñor Piotr Sambi, donde había pasado la noche. Durante el trayecto en el «Papamóvil», el santo padre pasó frente una pequeña plaza, situada delante de la basílica, donde los islamistas de la ciudad obtuvieron la autorización de construir una mezquita en honor a una personalidad musulmana que reverencian, Shihab el Din. Varios islamistas se encontraban en el lugar, algunos cubiertos con una gorra verde, color del Islam, al paso del vehículo papal. Pero ninguno reaccionó, según periodistas de la AFP.
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