Antrax podría provenir de programas militares de EEUU
Las esporas de ántrax enviadas por carta en Estados Unidos podrían proceder de programas militares secretos norteamericanos, según informes de prensa publicados este lunes.
Esta información publicada ayer lunes por el diario The New York Times, y no confirmada por el FBI (policía federal), se basa en hipótesis de los científicos y en un informe obtenido por el periódico.
El polvo contaminado introducido en sobres enviados por correo a políticos y medios estadounidenses tendría, según el diario, una muy fuerte concentración del bacilo del ántrax, idéntica a la de las esporas mortales producidas en el marco del programa militar estadounidense entre 1951 y 1969.
«Sólo hay un pequeño número de fuentes conocidas de este tipo de bacilo del ántrax. Es posible que una de las consideradas desde hace cierto tiempo por responsables de la administración (estadounidense) deba su origen a un programa militar estadounidense», explicó a la AFP Matt Levitt, ex especialista del FBI (policía federal) en la lucha antiterrorista.
El informe de 28 páginas sobre el cual se basa el diario fue redactado en 1999 por un experto estadounidense en armas biológicas, William Patrick, quien en el reporte advertía sobre los riesgos de envío de las esporas por vía postal.
Los investigadores de la policía federal siguen intentando determinar quien envió cartas contaminadas a medios y políticos estadounidenses, un ataque que dejó un saldo de cinco muertos desde el pasado 5 de octubre, al tiempo que otras 13 personas contrajeron la enfermedad.
The New York Times señala que la concentración de esporas «es más alta que la de cualquier stock públicamente conocido producido por otros gobiernos» y va «mucho más allá» de lo que los expertos piensan que los terroristas podrían fabricar.
Según los responsables estadounidenses, un gramo del polvo blanco contenido en los sobres enviado tendría 10.000 millones de esporas de la bacteria.
Según el senador estadounidense Patrick Leahy, una carta que le fue enviada y contenía esporas del bacilo del ántrax, habría podido matar a 100.000 personas si hubiera sido abierta.
Por su parte Levitt destaca que «la investigación se concentra en todos los investigadores que habrían podido tener cualquier tipo de acceso a laboratorios donde el bacilo del ántrax es manipulado».
Según el diario, las similitudes sorprendentes entre las esporas contenidas en las cartas y las esporas «militares» hacen pensar que el responsable de los ataques podría estar vinculado al viejo programa de armas biológicas estadounidense, actualmente abandonado.
A inicios de noviembre, el FBI difundió el perfil de una persona que podría ser responsable de los envíos contaminados, considerando que podría tratarse de un individuo aislado y con conocimientos de bioquímica, que podría estar en alguna parte de Estados Unidos.
El 28 de noviembre, la revista alemana Greenpeace Magazin, de la organización no gubernamental ecologista Greenpeace, señalaba, en el mismo sentido, que un (o una) microbiólogo estadounidense de alto rango estaba probablemente vinculado con el origen de los envíos del bacilo del carbunclo.
En base a fuentes estadounidenses, la publicación ecologista afirmaba que la persona sospechosa integra el programa estadounidense de investigación sobre las armas biológicas.
Según la revista, su identidad es mantenida en secreto por Washington, al igual que su laboratorio. El o la científico habría querido «crear pánico» pero sin matar, con el fin de llamar la atención sobre la cuestión de las armas biológicas y obtener un aumento del presupuesto destinado a la investigación en esa área.
El fiscal general, John Ashcroft, mencionó en varias ocasiones la posibilidad de una pista en Estados Unidos, aunque sin dar detalles.
Los investigadores del FBI intentan por otra parte aclarar el misterio de la desaparición desde el pasado 16 de noviembre del profesor Don Wiley, un bioquímico y biofísico estadounidense, especialista en la transmisión de enfermedades virales, aunque sin trazar un vínculo con las cartas contaminadas. *
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