El ágata, la piedra preferida del jeque

El ágata, mineral apreciado ya hace 5.000 años, es la piedra preferida del hombre más buscado del planeta, Osama bin Laden, quien la lleva engarzada en un anillo, publican los medios de prensa en Italia.

Como la mayoría de los musulmanes de la península arábiga, Bin Laden la usa porque «mantiene lejana la mala suerte» y lo protege contra la envidia y las enfermedades.

Según cuenta la leyenda, el profeta Mahoma llevaba puesto un anillo con una piedra transparente de color naranja en la que estaban grabados los versos de la máxima devoción a Alá.

Desde entonces esta piedra semipreciosa fue trabajada por miles de artesanos yemenitas, sauditas y mediorientales, que las usaron en collares y joyas, verdaderos tesoros de colección.

La convicción de que el ágata produce buena suerte y felicidad se debe posiblemente a que no se encuentra en todas partes del mundo. Los yacimientos más ricos se hallan actualmente en Brasil y en India, mientras los yemenitas y afganos se encuentran casi agotados.

También se encuentran ágatas en Alemania, mientras que en Italia quedan huellas de ella en Cerdeña.

Las piedras se encuentran escondidas en las profundidades de las rocas de basalto: filas de iones de silicio que miden kilómetros de largo y que se produjeron en las partes blandas del basalto y de las rocas de traquita, durante la solidificación ocurrida a causa de una erupción volcánica.

Sus diferentes coloraciones –desde el azul oscuro hasta el amarillo naranja– se deben a las partículas de metal con las que entraron en contacto.

Las ágatas eran famosas mucho antes del nacimiento del islam. Estos «tesoros de luz», como los llamaban los egipcios hace 5.000 años, se extraían de las montañas o se los recogían en los ríos o a orillas del mar. Las piedras eran elaboradas en forma de gota o tenían contornos para que pudieran ser colocadas en un camafeo o en un anillo. Los artesanos las coloreaban con fórmulas que eran transmitidas de padres a hijos y según las vetas se las llamaba calcedonia (muy translúcida, de color azulado o lechoso), sardónice (de color amarillento con zonas más o menos oscuras) y cornalina (de color sangre o rojiza).

Y los artesanos cretenses, asirios, egipcios y fenicios inventaron con estas piedras formas y figuras para sintetizar mitos y leyendas para honrar a los dioses. Los copiaron los griegos y los romanos regalaban anillos con ágatas a sus esposas.

Con el nacimiento del islam el ágata sirvió de soporte para los versos del Corán y para que las palabras se leyeran mejor se las coloreaba de negro. *

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