Atentados kamikazes dejan 30 muertos y 220 heridos en Israel
Esta escalada de la violencia, que se reactivó desde el pasado lunes, es el resultado de los llamamientos a la venganza efectuados por Hamas, una organización radical palestina que había prometido la semana pasada una respuesta «dura» después del asesinato, el 23 de noviembre, de uno de sus principales jefes militares, Mahmud Abu Hannud.
Como consecuencia de esos atentados, el primer ministro israelí Ariel Sharon anunció que acortaba su visita en Estados Unidos y la Autoridad Palestina declaró el «estado de emergencia» en la franja de Gaza y Cisjordania.
Con las víctimas de esos ataques, el siniestro balance de la Intifada se eleva a por lo menos 1.038 muertos.
Las condenas de los atentados se multiplicaron en el mundo. El secretario de Estado norteamericano Colin Powell declaró que se trataba de «un ataque directo contra la autoridad» del presidente palestino Yasser Arafat. «Es absolutamente necesario para él que actúe» con miras a detener la violencia, indicó.
El coordinador especial de la ONU para Oriente Medio, Terje Roed-Larsen, dijo temer, después de esos atentados, una «situación de guerra o de guerra civil» en la región.
«Acontecimientos tan catastróficos como los ocurridos la pasada noche y hoy convierten la situación en tan mala y desesperada que podría rápidamente transformarse en situación de guerra o de guerra civil», afirmóRoed-Larsen.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, «condenó enérgicamente» el atentado cometido el sábado y pidió a Arafat que encuentre y arreste inmediatamente a sus responsables.
Los israelíes estaban todavía en estado de conmoción por los dos atentados suicidas perpetrados en pleno corazón de Jerusalén oeste el sábado por la noche, con saldo de 12 muertos, entre ellos los kamikazes, cuando el domingo al mediodía, un nuevo atentado suicida mató a 15 personas en Haifa (norte), según un balance policial.
Todos esos atentados fueron reivindicados por las Brigadas Ezzedin al-Qassam, el brazo del movimiento radical islámico Hamas que, según afirmó, proseguirá su lucha contra Israel.
«Toda restricción a la (lucha) palestina significa el fin de la Intifada y la rendición al enemigo israelí, lo que no será aceptado por el pueblo palestino. La resistencia es la única manera para nuestro pueblo de defenderse», dijo a la AFP Ismail Abu Chanab, un responsable del Hamas en la franja de Gaza.
Por otra parte, dos palestinos mataron el domingo por la mañana a un colono en una emboscada en el norte de la franja de Gaza, antes de ser a su vez abatidos por el ejército israelí.
Y por la noche, dos guardias fronterizos israelíes resultaron gravemente heridos por disparos palestinos en el norte de Israel y en Cisjordania.
El ejército israelí anunció que la circulación de palestinos fuera de las zonas bajo control total de la Autoridad Palestina (zonas A) estaba prohibida en Cisjordania.
El portavoz de Sharon, Avi Pazner, exigió a Arafat que proceda a arrestos masivos en las filas de las organizaciones radicales palestinas Hamas y Jihad.
«Desde los atentados en Jerusalén, Arafat no hizo estrictamente nada para detener a alguien», dijo.
«Esta situación es ahora intolerable y no la vamos a tolerar», declaró a la cadena norteamericana CNN.
El atentado suicida de Haifa se produjo hacia el mediodía hora local (10H00 GMT) cuando el autobús urbano número 16 atravesaba un puente. El vehículo quedó destrozado por el impacto de la explosión.
El sábado por la noche, dos kamikazes activaron cargas explosivas que llevaban encima en la calle Ben Yehuda, principal calle peatonal del centro de Jerusalén, donde los cafés, bares y restaurantes estaban repletos de gente.
Poco después, un automóvil-bomba estalló en el mismo sector, pero sin causar heridos ni muertos.
El atentado de Haifa se produjo en el momento preciso en que el nuevo mediador estadounidense para Oriente Medio, el general Anthony Zinni, visitaba el lugar del doble atentado de Jerusalén oeste, donde fue acogido por gritos de ira de varios cientos de personas.
Sharon se disponía a reunirse el domingo en Washington con el presidente estadounidense George W. Bush. Prevista inicialmente para el lunes, la entrevista fue adelantada para permitir a Sharon regresar cuanto antes a Jerusalén.
Tras el doble atentado de Jerusalén, el portavoz de Sharon había anunciado en Nueva York una «respuesta» «proporcional» al crimen, lo que podría suponer represalias de gran envergadura.
Los atentados de este fin de semana se producen después de un recrudecimiento de la escalada de violencia desde el lunes.
Por primera vez desde el 18 de septiembre, un atentado suicida cometido el lunes en el paso de Erez, en el norte de la franja de Gaza, había causado víctimas (heridos) israelíes.
El martes un atentado en Afula, en el norte de Israel, causó la muerte a dos israelíes y sus dos autores palestinos. El jueves, tres israelíes y un kamikaze palestino murieron en un atentado en un autobús en Pardes Hanna (norte). *
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