Proceso a general torturador en Francia

La justicia francesa decidirá el 25 de enero la pena que aplicará al general Paul Aussareses, acusado de «apología de crímenes de guerra», al cabo de tres días de debates en que se enfrentaron adversarios y partidarios de la tortura.

La fiscalía requirió una multa de unos 15.000 dólares para el general Aussaresses autor de un libro que describe torturas y «desapariciones» practicadas por él mismo y otros soldados franceses a terroristas y guerrilleros argelinos que luchaban contra Francia por la independencia de Argelia. Asociaciones de derechos humanos se querellaron contra el general, que está protegido por la amnistía decretada al fin de la guerra de Argelia y sólo puede ser perseguido por «apología de crímenes de guerra» y no por «crímenes contra la humanidad».

Los adversarios de la tortura hicieron venir al tribunal a víctimas y testigos, describieron las brutalidades cometidas, esgrimieron los argumentos de organizaciones defensoras de derechos humanos y sostuvieron que en su libro y en la vida cotidiana Aussaresses no se arrepiente en ningún momento de sus acciones durante la guerra de Argelia.

El general combatió contra los nazis que invadieron Francia durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde fue activo agente de los servicios secretos franceses, ha sido considerado héroe y condecorado con la Legión de Honor, que le fue quitada después de las revelaciones que hace en su libro «Servicios especiales, Argelia 1955-57″.

Durante el proceso mantuvo sus ideas, sostuvo que su actuación estuvo al servicio de Francia y de los franceses de Argelia víctimas de la guerra que libraban contra ellos los argelinos independentistas y señaló que en esa época estuvo cubierto por sus superiores jerárquicos y que las autoridades competentes del gobierno francés en París estaban al tanto. El general Aussaresses recibió el apoyo de varios testigos, entre ellos el general Maurice Schmitt, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Francia de 1987 a 1991, es decir, la más alta autoridad militar, quien justificó recurrir a la tortura en ciertos casos.

Declaró que «los miembros del FLN (Frente de Liberación Nacional Argelino) antes de ser terroristas eran torturadores».

Dijo que «es innegable» que hubo tortura en Argelia pero que se trataba de «legítima defensa de una población en peligro de muerte». «Si hay que ensuciarse las manos o aceptar la muerte de inocentes», dijo el militar a propósito de la tortura aplicada a terroristas que ponían bombas contra la población civil, «yo escojo ensuciarme las manos con riesgo de perder mi alma».

Abordó el caso Mulai Alí, jefe de una red terrorista argelina que ponía bombas, y afirmó: «Si Mulai Alí no hubiese hablado, yo lo habría hecho hablar. Hay casos donde tenemos que escoger entre la muerte de un ciento de inocentes y un culpable reconocido». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje