Haji Abdul Qadir, de la etnia pashtún, no está de acuerdo con el reparto y se fue

Acuerdo inminente en Bonn, pese a signos de división en la Alianza

El portavoz de la ONU, Ahmad Fawzi, declaró que «un acuerdo de principio» podría cerarse –ayer viernes por la noche– en Bonn, pero subrayó que todavía no se había alcanzado el consenso sobre el reparto de los cargos ministeriales entre las cuatro delegaciones, ni sobre el despliegue de una fuerza de seguridad en Afganistán.

Esta esperanza de acuerdo aparece en el mismo momento en el que han salido a relucir las rivalidades internas en el seno de la Alianza del Norte.

El número dos de la delegación de la Alianza, Haji Abdul Qadir, miembro destacado de la etnia pashtún, dio el jueves el portazo a la conferencia, en protesta por la poca representación que la Alianza piensa dar a los pashtunes en la futura adminitración del país.

La Alianza agrupa principalmente a las etnias tadjika, uzbeka y hazara, minoritarias ante los pashtunes, la etnia de la que forman parte la mayoría de los talibanes, así como el ex rey Mohamed Zahir Sha.

Ahmad Fawzi, portavoz del representante especial de la ONU para Afgansitán, Lajdar Brahimi, estimó que la salida de Qadir no tendría incidencia en el resultado de las negociaciones de Bonn.

«Se fue, y nosotros tenemos trabajo por hacer», declaró Fawzi en una rueda de prensa.

«Esperamos poder poner en claro un acuerdo de principio» durante una reunión de ocho representantes de las cuatro delegaciones, el viernes a 21.00 GMT, anunció.

«Esperamos poder respetar el plazo de tres a cinco días» fijado por los delegados en la apertura de la conferencia, el martes pasado, para lograr un acuerdo definitivo, lo que da de plazo hasta el sábado (hoy), agregó Fawzi.

El viernes por la mañana, ocho delegados de los grupos presentes en Bonn se reunieron para confrontar las propuestas de las cuatro delegaciones sobre la instauración de una «administración» (poder ejecutivo) interina de 15 a 20 miembros, y de un «Consejo supremo» (parlamento) interino de 120 a 200 miembros.

Según los planes de la ONU, esos dos órganos gestionarán el país, a la espera de la convocatoria en primavera de una Loya Jirga, asamblea tradicional de notables, que instaurará un nuevo ejecutivo y un parlamento encargados de elaborar una Constitución, y de organizar elecciones en un plazo de dos años.

Sin embargo, «todavía no se ha llegado a un consenso sobre la composición de los órganos interinos», dijo el portavoz, que agregó que el otro punto del orden del día de la conferencia, el restablecimiento de la seguridad en Afganistán, «todavía no se ha discutido en detalle».

La Alianza del Norte, que tomó el poder en Kabul tras la huida de los talibanes, el pasado 13 de noviembre, en contra de lo que deseaban los Estados Unidos y las otras facciones afganas, juzga innecesaria la presencia de una fuerza multinacional.

El jefe de su delegación en Bonn, Yunus Qanuni, declaró que la Alianza no tenía intención de bloquear las negociaciones con ese asunto.

Los partidarios del ex rey Zahir Sha, de 87 años, y que vive en Roma desde su derrocamiento en 1973, vincularon el eventual regreso a Kabul del ex soberano al despliegue de una «fuerza neutral».

La Casa Blanca estimó el viernes «prematuro» el envío de una fuerza multinacional, teniendo en cuenta que las hostilidades continúan en Afganistán, y de las negociaciones todavía en curso en Alemania.

Según un diplomático presente en Bonn, una solución podría ser el despliegue de una fuerza interafgana apoyada por Naciones Unidas, cuyo aspecto «multinacional» quedaría reducido al mínimo.

El presidente de la Alianza del Norte, Burhanuddin Rabbani, propuso ayer viernes en Kabul que una fuerza internacional de 100 a 200 integrantes proteja a los delegados realistas, «si el rey no tiene confianza».

Rabbani, que regresó a Kabul el pasado 17 de noviembre, fue el jefe del Estado afgano hasta la llegada de los talibanes a Kabul, en 1996.

La Alianza del Norte quiere que Zahir Sha ocupe un puesto de primera fila en la nueva administración interina, pero los realistas reclaman que el ex soberano sea al mismo tiempo jefe del Estado y jefe del Consejo supremo.

En Afganistán, Estados Unidos aumentó su presencia militar, con el despliegue de un centenar de soldados en los aeropuertos de Bagram, cerca de Kabul, y de Mazar i Sharif (norte). Esas tropas se añaden al millar de Marines trasladados a una base al sudoeste de Kandahar (sur), el feudo religioso y político de los talibanes. *

 

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