Un amor prohibido

Friba, la única mujer afgana que todavía está encarcelada en la Kabul postalibán, está dispuesta a todo con tal de coronar su sueño de amor eterno con Sayed.

Ambos están desafiando a sus familias y los anatemas de su comunidad, en un país donde primitivos códigos tribales siguen siendo tomados como leyes.

Durante el régimen talibán ambos fueron víctimas de antiguas reglas tribales, y condenados a cinco años de cárcel por una relación considerada «inapropiada», informó ayer la edición on line del Daily Telegraph.

«Haré cualquier cosa por Sayed; con él cada instante es especial, no puedo vivir sin él: no me importa lo que piensen mi padre y mi familia», afirmó Friba.

Friba podría evitar la cárcel y los castigos de su clan si abandona a Sayed y regresa junto a su familia para aceptar casarse con un rico primo, tal como lo decidieron sus padres.

«Antes que renunciar a quien amo, prefiero morir», sostiene la joven. Las nuevas autoridades carcelarias de Kabul admiten que dejar libres a los jóvenes sería exponerlos al riesgo de ser asesinados por familiares de la joven. *

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