
El objetivo es determinar cuánto hay de verdad en las informaciones cada vez más numerosas que señalan el bastión subterráneo de Tora Bora, al sur de Jalalabad y muy cerca de la frontera con Pakistán, como el último refugio del lÃder de Al Qaeda.
Si verdaderamente Bin Laden y lo que queda de su ejército personal –entre 2.000 y 4.000 personas según distintas fuentes– se acuartelaron en el valle inaccesible que se encuentra en la frontera con Pakistán, Estados Unidos y la Alianza del Norte tienen la certeza de encontrar algún signo de su presencia.
Un grupo de exploradores locales fue mandado a examinar la zona de Haji Zaman Khan Ghum Shareek, el comandante de la Alianza que controla Jalalabad y que se declara casi seguro de la presencia de Bin Laden en Tora Bora.
Haji Zaman fue quien confirmó a varios periodistas occidentales en Jalalabad que se habÃa encontrado con oficiales norteamericanos.
“Sólo puedo decir que el argumento de nuestro encuentro fue la eliminación de Bin Laden y Al Qaeda –dijo el comandante– y la única decisión que tomamos es ésta: se los debe eliminar”.
Haji Zaman no quiso revelar el nombre de sus interlocutores que en Jalalabad fueron identificados hasta ahora como periodistas.
Distintas fuentes plantearon la hipótesis de que se trata de consejeros militares y de agentes de la CIA, cuya presencia en las fuerzas de Afganistán fue trágicamente confirmada por la muerte, dÃas atrás, de uno de ellos en la rebelión de los detenidos talibanes en Mazar-i-Sharif.
Los indicios sobre la presencia de los “árabes” de Bin Laden en la zona se multiplican.
Algunos de ellos fueron vistos no mucho después de una semana atrás haciendo compras en Jalalabad.
Además, la recompensa de 25 millones de dólares que Estados Unidos ofrece por la captura de Bin Laden podrÃa aumentar las señales que los norteamericanos están esperando.
Tora Bora (el nombre significa “polvo negro”) es el lugar ideal para una larga resistencia armada. Conforman el lugar un conjunto de cavernas excavadas en los años 80, en tiempos de la guerrilla contra los soviéticos, en el corazón de las Montañas Blancas, en la provincia de Nangahar.
El lugar está a 56 kilómetros al sudoeste de Jalalabad, pero ni siquiera los vehÃculos “todo terreno” puede llegar hasta allà y las últimas tres horas de camino deben hacerse a pie, por senderos utilizados sobre todo por los traficantes de drogas que van a Pakistán.
Haji Zaman envió a algunos de sus hombres para establecer si en verdad, como contaron personas de las aldeas vecinas, en la base de las montañas se escondieron algunos centenares de Land Rover y Toyota, las “pick up” con que se mueven los hombres de Al Qaeda y los talibanes.
En una reunión con los lÃderes de las tres mayores tribus locales (Shinwari, Mohmandi y Khugyani), Haji Zaman también decidió enviar delegaciones a Tora Bora, para tratar de tomar contacto con los hombres de Al Qaeda.
Shrab Qadri, jefe de inteligencia de la Alianza del Norte en Jalalabad, dijo al New York Times que los “árabes” defÃcilmente acepten cualquier tratativa: “Se harán matar o se prepararán para resistir allà todo el invierno”.
Una perspectiva para la cual los norteamericanos se preparan para reaccionar con una ofensiva inédita.
Además de los bombardeos, que difÃcilmente logren terminar con los terroristas, Estados Unidos está pensando –según fuentes citadas por el Chicago Tribune– en utilizar aparatos para hacer perforaciones tomados en préstamo de la industria petrolÃfera.
De este modo se podrÃan agujerear las montañas y también llegar a las cavernas superequipadas donde todo hace suponer que se esconde el enemigo número uno de Estados Unidos. *
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