Entre las víctimas fatales de la revuelta se encuentra un consejero norteamericano

Motín de prisioneros extranjeros afines al Talibán deja cien muertos

Hasta «un centenar de muertos», entre ellos un estadounidense, podría haber causado un motín de entre 400 y 600 «mercenarios» combatientes chechenos, paquistaníes y árabes prisioneros de la Alianza del Norte en la antigua fortaleza de Kalajangui (a 10 km de Mazar i Sharif), informaron testigos.

El intérprete afgano de una televisión alemana que se encontraba en la fortaleza de Kalajangui relató que los prisioneros se apoderaron de las armas de sus guardianes.

«Uno de ellos se suicidó haciendo explotar una granada, que también mató a los comandantes que estaban alrededor. Los otros aprovecharon para apoderarse de las armas y el tiroteo comenzó», dijo a la prensa.

Según este testigo, hubo «muchos muertos, quizás un centenar», entre ellos un consejero estadounidense.

El enviado de la revista Time, Alex Perry, que siguió los enfrentamientos a un centenar de metros de la fortaleza, explicó que un soldado de las fuerzas especiales estadounidenses murió y que el detonante del incidente fue el enfado de los presos cuando un periodista inglés trató de entrevistarlos delante de soldados de la Alianza.

El corresponsal confirmó que la aviación estadounidense vino en ayuda de los 12 soldados de élite británicos y norteamericanos que trataban de aplastar la revuelta y dirigían los esfuerzos de la Alianza del Norte.

Responsables del Pentágono citados por CNN se limitaron a comentar que no había constancia de la muerte de ningún soldado, sin precisar si murió algún otro tipo de personal estadounidense, aunque sí confirmaron que aviones de Estados Unidos bombardearon la fortaleza para sofocar la rebelión.

Soldados de la Alianza del Norte confirmaron la revuelta y precisaron que fueron enviados tanques para aplastar la sublevación.

Asediados desde hace dos semanas por los mujaidines y bombardeados por los B-52 estadounidenses, los fundamentalistas musulmanes finalmente capitularon en Kunduz, y entregaron el domingo la ciudad a la Alianza del Norte.

Según la agencia Afghan Islamic Press (AIP), con sede en Pakistán, las fuerzas del general de etnia uzbeka Abdul Rashid Dostam, concentradas en el frente oeste, entraron primero en la ciudad.

Pero en el frente oriental, el general de etnia tayika Mohammad Daud desmintió esta información y afirmó que él había sido encargado de asumir el poder en Kunduz.

La suerte de los milicianos islámicos no afganos centró las negociaciones entre los mujaidines y los talibanes.

El jefe de la Alianza del Norte, el presidente Burhanuddin Rabbani, declaró el domingo en Kabul que dio instrucciones para que estos milicianos chechenos, árabes y paquistaníes no sean «heridos ni hostigados».

Rabbani expresó su esperanza en que los prisioneros puedan ser confiados a la ONU y después enviados a sus respectivos países.

Otro foco de resistencia que se declaró el jueves al sur de Kabul fue extinguido este domingo, con la rendición de unos 200 hombres que afirmaron que no eran talibanes, informó un periodista de la AFP.

La Alianza del Norte pensó inicialmente que unos 2.000 talibanes estaban atrincherados en el sector de Maidan Shar, 20 km al suroeste de la capital, pero el comandante Hadji Ghulam Mohammad explicó que los combates respondían a un «diferendo local» con habitantes pashtunes.

La desconfianza reina entre los pashtunes, etnia mayoritaria (40%) en Afganistán, a la que pertenecen los talibanes, y la Alianza del Norte que representa a las minorías uzbeka, tayika y hazara principalmente.

Los talibanes, que durante cinco años dominaron la mayor parte de Afganistán, ahora sólo controlan la región que rodea su feudo de Kandahar (sureste), así como dos o tres provincias vecinas.

Cada palmo de tierra conquistado a los talibanes pesará mucho en las negociaciones entre las facciones afganas que se reunirán el martes en Bonn (oeste de Alemania).

La Alianza del Norte contará con la delegación más numerosa, con 11 representantes, entre ellos una mujer, de un total de 24. La «shura de Roma» (que representa al ex rey Mohammed Zaher Sha, exiliado en la capital italiana) contará con cuatro delegados, indicó Rabbani.

Tres plazas serán reservadas para la «shura de Pesahawar», que representa al exilio de esta ciudad del noroeste de Pakistán, y otras tres a la «shura de Chipre», que representa sobre todo a la comunidad chiíta hazara, añadió.

En lo concerniente al período de transición que al cabo de dos años desembocará en la celebración de elecciones, Rabbani no excluyó el domingo que talibanes «inocentes» participen «a título individual» en un gobierno provisional en Afganistán.

«Quienes sean aprobados por una loya jirga (gran asamblea tradicional afgana) serán aceptados», añadió Rabbani, a quien los talibanes habían sacado del poder en 1996.

El concepto de «talibán moderado» había sido hasta ahora rechazado categóricamente por el ministro de Relaciones Exteriores de la Alianza, Abdulá Abdulá.

También declaró que la reunión de Bonn servirá para convocar una «loya jirga urgente» que «actuará como parlamento» y «nombrará una administración». «El Estado Islámico entregará entonces sus poderes a esta administración», añadió.

Los nuevos dirigentes de Kabul modificaron la denominación de «Emirato Islámico de Afganistán», que utilizaban los talibanes, por la de «Estado Islámico de Afganistán».

Igualmente suprimieron la bandera blanca utilizada por los talibanes y hacen ondear la verde, blanca y negra, en vigor en los últimos años en los territorios afganos bajo control de la Alianza del Norte.

Por otra parte, Londres afirmó este domingo que toda acción militar contra otros países diferentes de Afganistán deberá estar basada en pruebas.

«Siempre dijimos que se trataba de una campaña con muchas facetas, pero también dijimos que toda acción militar debería estar basada en pruebas», declaró el portavoz del primer ministro Tony Blair.

El portavoz respondió así a las informaciones aparecidas en la prensa según las cuales Somalia, Sudán y Yemen también estarían en el punto de mira de la acción militar.

El diario The Sunday Times, citando responsables de Washington y de Londres, informó este domingo que Estados Unidos y Gran Bretaña también tienen previsto atacar objetivos vinculados al presunto terrorista Osama bin Laden en Somalia, Sudán y Yemen. *

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